La chacra de la UNAE un huerto de saberes milenarios y contemporáneos.

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En Chuquipata, pasando el puente de Burgay, está la chacra de la Universidad Nacional de Educación, donde se desarrolla Proyecto Chacra o Proyecto de Educación 021, este año será la primera cosecha.

Era la mañana de un martes. El sol era tan ardiente, casi inclemente en los andes del sur ecuatoriano, pues sus rayos se clavaban en la piel.

Fernando Rosero, sociólogo graduado en Francia, se había preparado para hacer un recorrido medio fugaz por los 3.900 metros cuadrados de cultivo, llevaba un sombrero que le cubría cara y cuello, y así, con toda su paciencia y cátedra explicar con “santo y seña”, lo que es el proyecto Chacra que tiene la Universidad Nacional de Educación, UNAE, cerca de su campus en Xavier Loyola, Azoguez, Cañar.

El espacio de cultivo es de grandes proporciones, 3.900 metros cuadrados y 400 metros más para experimentación de siembras de algunos proyectos que tienen con el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, INIAP.

El objetivo específico del Proyecto Chacra o Proyecto de Educación 021, es la recuperación y rescate de esos saberes ancestrales sobre la chacra y la agricultura de los productos alimenticios por un lado, y por otro, a las plantas medicinales, eso dice Fernando Rosero, Docente investigador de la UNAE.

Para ir a la chacra hay que atravesar una calle pedregosa, una ruta marcada por el color del lastre, así mismo café. A lo largo de la ruta se observa como en la zona de Chuquipata o Xavier Loyola, el urbanismo gana la batalla, los campos verdes se transforman en ciudadelas de hermosa arquitectura contemporánea. Y es que alrededor de la UNAE hay residencias para arriendo.

Allí en silencio está que corre y sin descanso el Burgay. Sus orillas se desnudan, unos cuantos árboles de eucalipto que se erigían estaban ya en el suelo.

El deforestar es uno de los males de nuestro país; es la impresión de Fernando, el investigador, quien una vez que se atraviesa el puente dice: “Estamos en San Miguel de Porotos”, lugar desde donde se aprecia ese crecimiento urbano, resultado de un alto índice de migración, gente que se va o se fue a Estados Unidos, Canadá, un poco a Europa, pero la mayoría a los Estados Unidos. Imposible evitar cruzar este paisaje y abordar este aspecto migratorio, mientras el camino conduce a la ancestral chacra.

“Vamos a llegar, esta es una parte de la huerta. La UNAE tiene 48 hectáreas de campus, de huerta tenemos 3.900 metros cuadrados, vamos a ampliarnos con un lote más para hacer unos 4.200 metros que será la parte experimental y tiene una vocación didáctica-científica. Por el momento no necesitamos grandes extensiones”, es lo que reafirma Fernando, mientras una estrecha carretera, bien mantenida, lleva al vehículo 4 x 4 al sitio de estudio.

El proyecto de la UNAE tiene tres sistemas agro culturales. El primero, con la chacra, donde estaba Enrique, el señor agricultor, portador de saberes ancestrales que es quien ayuda. El segundo sistema está en otro espacio y es donde se practica la agro-ecología, allí se siembran variedades de hortalizas.

El tercero que se ubica en la parte más baja, allí está la huerta experimental, que es responsabilidad del INIAP, la institución rectora de investigación agropecuaria. En ese espacio se ven plantas de maíz y fréjol que tienen diferentes tratamientos, son nueve parcelas de experimentación.

El huerto
El huerto es colorido, hay variedad de flores, aún no entran en eso de las flores comestibles, pero hacia allá caminan. Lo que si está en pie en estas épocas de mayo son las chacras aún verdes con variedades de maíz.

Esos cultivos son los primeros del proyecto. Las actividades comenzaron en mayo del 2016, es decir un año atrás, y la siembra como tal se realizó el 11 de octubre con yunta y arado. Todo ese proceso se realizó siguiendo los saberes milenarios cañaris de la siembra, en las épocas de “Cuya Raymi”, que es uno de los cuatro raymis dentro del calendario agrícola.

En la cumbre, muy cerca donde se construye una escuela del milenio, está la primera terraza. Desde allí se divisan los tres cultivos. El primero que se caracteriza por ser de tierra blanca donde crecen hortalizas, la chacra que es el segundo piso y se rodea de plantaciones de chocho en flor morada; y el sitio del INIAP.

El suelo blanco no es casual, es característica de un suelo bastante pobre. Hasta hace unos diez años, allí se sembraron flores, el suelo pertenecía a empresas florícolas. Para enriquecer el espacio, la UNAE y el GAD Provincial de Cañar firmaron un convenio que posibilitó fertilizar el suelo. El GAD Provincial facilitó el abono orgánico para la huerta, abono procesado, es decir humus y además abonaza, que es el abono de gallinas procesado.

Rosero explica que uno de los primeros pasos del proyecto fue asumir el año pasado en esas condiciones de suelo con dos limitaciones: la una relacionada con la calidad de la tierra donde se sembraba y la otra que es la falta de riego. Cerca de esa zona hay un canal de riego, pero solicitaron hacer la parcela hacia abajo del canal, cosa que no fue posible porque el campus fue creciendo.

En la pampa blanquecina sobresalen las lechugas y las acelgas verdes. El suelo está completamente dividido con canales, esa es una técnica agrícola contemporánea, se llaman las camas. Érika Araujo, ingeniera agrónoma junto con Enrique, el sabio agricultor de las zona, realizaban el trabajo en la zona de cultivo, extendían una tremenda malla negra que era para apaciguar los efectos del sol en una parte del huerto.

La huerta cercada por mallas dejaba ver una delgada tubería, que es parte del sistema de riego. Las lechugas, cebollas y acelgas no son las únicas, ellas se acompañan con plantas de ruda, ajos, y es que a decir de Fernando, en esa huerta no podían faltar las plantas medicinales de la zona donde se ubica la Universidad, allá en Chuquipata.

La técnica Érika
En la incesante búsqueda de formas de cultivo que fusionen lo milenario andino con la ciencia agraria, se encuentra Érika, quien explica lo que es la chacra andina, un cultivo asociado, no mono cultivo como algunos desean hacerlo ver.

La chacra es una asociación de diversas especies. En una misma chacra se suman maíz, fréjol, haba, sambo, zapallo, chochos, tubérculos, mashua, una variedad de oca, entonces la chacra no es lo mismo que un mono cultivo. “Tenemos sembrado además variedades de maíz, la recopilación de maíz que se hizo para sembrar consistió en aglutinar ocho variedades que se obtuvieron de diferentes partes del país”, dice la profesional.

Disponer de ocho variedades es el resultado de una búsqueda con estudiantes de diferentes provincias del Ecuador que son parte de la formación de la UNAE. Cada uno de ellos entregó su contribución, por ende hay especies que llegaron desde Saraguro-Loja, Cuenca-Azuay, Biblián-Cañar, Quito, Imbabura, de Otavalo específicamente, y del valle del Tumbaco; incluyendo en este conjunto el maíz con el cual se obtiene la harina para la colada morada.

De esas variedades, el maíz zhima es el más conocido y el que en mayor grado se siembra en esta zona. Del norte vinieron otras variedades entre ellas el maíz cuzco, que se distingue por su variedad de colores. Son especies de maíz que en el campo se los conoce con los nombres ancestrales, mientras el INIAP los clasifica por sus nombres científicos, como es el caso del maíz 101.

“Mantener la identidad de nuestras culturas, eso es muy importante. Desafortunadamente en nuestro país y otros de Latinoamérica, con la modernidad, el proceso de globalización de la economía y la mundialización de la cultura, se han ido perdiendo las tradiciones, los valores y conocimientos ancestrales de diversos tipo, lo poco que queda de ello está dentro de la agricultura, y dentro de la agricultura ese conocimiento está asociado a las semillas, también hay esa amenaza de desparecer semillas y culturas”, afirma Rosero.

En la chacra de la UNAE se encuentran, desde el punto de vista ancestral, dos clases de chacras (entendiendo la chacra como huerta) el “jari o cari chacra” que es la que brinda los productos alimenticios; como también la “huarmi chacra”, que es el huerto de las plantas medicinales, las dos: warmi y hari se integran en un proceso de dualidad.

El sol seguía golpeando fuerte en el campo. Desde las mesetas donde se ubicaban las chacras se veía el espacio verde de la zona regada por el Burgay. Pero el huerto o chacra donde aprenden todos los estudiantes, futuros profesores, tiene miles de cosas más, es un lugar donde profesionales de la agronomía y Enrique, el labrador, fusionan los saberes, de esa manera se vive, en la tierra misma un encuentro de saberes y de culturas. (BSG)-(Interculturalidad).