Conozcamos los caminos helioclimáticos.

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La ruta por la arqueoastronomía que Hernán Loyola invita a realizar a través de su libro Geografía Sagrada; Arqueoastronomía de Pumapungo- Guapondelig”, termina con la descripción de espacios por donde se desplaza el sol.
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Un capítulo entero es el que dedica el investigador Loyola para referirse a los espacios en los que se mueve el sol y señalar los tiempos climáticos especiales; de esta manera, el investigador explica que hay un tiempo muy frío de heladas y nevadas, en la que la vegetación entra en un aparente proceso de reposo y la chacra ha sido o debe ser cosechada y la mayoría de la vegetación es afectada por las heladas.

Ese opuesto, según Loyola, se observa en el recorrido del río Yanuncay que coincide con el movimiento del sol, en el período más caliente, en este tiempo cuando las frutas maduran y la chacra alcanza su mayor desarrollo vegetal.

Kazhapata o Kasapata

Las toponimias siempre están presentes en las propuestas estudiadas por Hernán. En este caso, y en concreto, el autor dice que en la mayoría de estudios de toponimias locales, a Cazhapata se la transcribe como “terraza” o “meseta de las espinas”.

Y eso, porque: “cazha”, es igual a espinas y “pata” que significa meseta. Más en el Diccionario Kichwa – Español, de Glauco Torres, se señala que “kazha” también significa espino, hielo, helado, brecha, mella, pastilla; pero el verbo “casana” tiene un significado similar: helar, mellar, despostillar, suavisar, rasgar, abrir o rajar.

El padre Jesús Arriaga, citado por Loyola, con referencia a esta toponimia dice: “En el Cusco hay el Cassana y además, distinto según parece, el Casapata. Era y hasta el día Casapata una planicie alta próxima a la ciudad del Cuzco, lugar -como se ha dicho por parte de los historiadores- más heladizo que la ciudad.

Cuando en los libros se habla de Cazhapata de Tomebamba, Arriaga señala: “Entre los ríos Tomebamba y Yanuncay se extienden hasta las faldas de los altos cerros de occidente una hermosa y vasta llanura, cuya parte superior lleva el nombre de Cazhapata, pero que ha debido ser éste el nombre de toda la llanura… es pues (dice el par de Casapata del Cuzco).

Esta descripción es sin duda, el detallar aspectos de la planicie de san Joaquín, antiguamente conocida como San José y, en la época cañári – inca, posiblemente como “Kasapata o Kashapata de Tumipampoa -planicie de tiempo frío, de heladas y nevadas-. En este punto, el autor de la obra destaca el no olvidar a Blas de Varela, quien señaló las modificaciones de nombres kichwa por parte de los españoles.

Cuando se observa desde Pumapungo el movimiento de la puesta del sol, los que así lo han hecho, ven que el topónimo Cazhapata, propuesta de Arriaga, se encuentra en el ceke equinoccial Campanawaycu, en cuyas bases corre el río Yanuncay.

Esa posición guarda relación directa con el topónimo arqueoastrológico de Kashapata o Kasapata: y eso, porque “kasa”, como se dijo antes es “helada o nevada” y “pata” que significa, cuyo significado es meseta o terraza.

Y es una “Meseta heladiza o de nevadas”, por que cuando el sol en su caminar anual, ocupa el espacio equinoccial de Campanawayco o río Yanuncay, y se registra el 21 de marzo; y se dirige hacia el norte del río Tomebamba o Sayausí, en junio 21, por lo tanto el clima se enfría.

Incluso, dice Loyola, que allí se observa el comienzo de la defoliación (caída prematura de las hojas de los árboles y plantas, producida por enfermedad, influjo atmosférico o por agentes químicos) de algunos árboles de capulí.

Cuando el sol retorna de Sayausí a Campanawayco -entre el 21 de junio al 23 de septiembre- los vientos alisos (vientos que soplan de manera relativamente constante en verano) arrecian , se radicaliza el frío, se presentan insistentemente heladas y nevadas, los árboles de piedra caduca pierden todo su follaje y los pastos se secan. Es el período de las nevadas y las heladas, o sea de las “kasas”.

Con esta explicación, el investigador plantea que Kasapata es el espacio – tiempo; -pacha- astro terrenal que corresponde al camino del sol en su parte más fría y heladiza de Tumipampa.

Como elemento coadyuvante en el solsticio de invierno austral, el 21 de junio, el sol lo hace por la cordillera de “Kasaj”, hito del comienzo del tiempo de heladas o nevadas, tal como lo sitúa, una investigación planteada por Manuel Moreno Mora, y que es el tiempo “que hiela y escarcha”.
Teniendo como base las afirmaciones de Jesús Arriaga, Loyola describe entonces el espacio de Kashapata y sobre el mismo dice:

Cuando el sol se mueve por la basta llanura que lleva el nombre de Cazhapata o Kasapata, desplazada por las faldas de los altos cerros occidentales de Cuenca entre los ríos Tomebamba -el 21 de junio- y Yanuncay -el 23 de septiembre- se representa al tiempo – espacio de clima más frío del año y heladizado de la Tumipampa, que es nuestro Kasapata o Kashapata.

Yanuncay

Cuando Loyola Vintimilla se refiere a esto del Yanuncay, empieza diciendo que, de los pantanos de kankan, denominación que provendría del kichwa regional “yany-kay”: “Yanbug, que es el que cocina, el cocinero, y kay, que quiere decir río; se deduce que Yanuncay significaría “El río que cuece”.

Esta información, Loyola la relaciona con “kankan” o sitio del celaje rojizo, propio de las épocas solsticiales y con las aguas termales del sitio de Soldados, así como con el tiempo – espacio más caliente que hace que crezca y fructifique la chacra.

El río Yanuncay corre paralelo al caminar del sol. En el período más cálido se le observa moverse entre Kankan, esto es el 21 de diciembre, y Campañawayco, el 21 de marzo, período caliente en el que crecen los cultivos; es como si se cociese la chacra para entregar a la gente la comida de marzo.

Además el color de su agua verde amarillento es diferente al resto de vertientes debido a la cantidad de ácidos orgánicos y guarda similitud con el agua que se cocinó los choclos.

Para entender esta definición, Loyola propone pensar en el conjunto, como muy bien lo señala Eduardo vele y que señala: “la palabra no es un simple nombre, ni un verbo que indica una acción particular, es un diálogo o una acción comunitaria, en la que se mezcla hombre, cultivo, naturaleza, cosmos”, lo que se diría en nuestro idioma se trata de una metáfora.

La complementariedad andina que está presentes

Kashapata, según los estudios, es la meseta que recorrerá el sol en la época más fría, esto es entre junio y septiembre, y Yanuncay, el río que corre como el sol, en la época más caliente, que es de diciembre a marzo.

Aquí es donde se determina un espacio de encuentro o convergencia de los principios de la Filosofía Andina entre un antes y un después, entre frío y calor: este es Campanawaycu como un ceke (línea) equinoccial.
Entregando otra versión, esto es al referirse a Bouysee – Cassagne y Harris, en el camino del sol dice:

“Cuti, que significa vuelta, cambio, turno, indicaba el comienzo del regreso del sol (Vilacuti en idioma aymara). Esto significaba la inversión del orden, no solo porque el astro se devolvía, sino porque se invertía la relación asimétrica entre el Sol y la Luna, es decir, la duración del día y la noche.
De enero a junio y de julio a diciembre, el día y la noche van creciendo o van menguando (según el hemisferio), ciclo que se alterna cada seis meses, al momento de alcanzar el equinoccio. Este último representa, justamente el momento en que los astros opuestos tienen la misma duración, es decir son “iguales”.

Conclusión
Loyola como parte final de su libro dice que la visión enfocada desde una cultura diferente decanta en un discurso que destruye la alteridad, que no permite reconocer la esencia misma de la cultura dominada, eliminando aspectos estructurales de la realidad cultural original, tal como Loyola lo lleva a lo largo de la edición de su libro.

El trabajo de observación desde el sitio de Pumapungo, realizado por Hernán, evidencia la importancia del contexto geográfico y astral en la determinación de elementos que se convierten en instrumentos de culto, al estar relacionado con diversos fenómenos naturales que guían las actividades del día a día, en una cultura dentro de un determinado entorno natural.

Con ello, se dice que el aspecto geográfico pasa a convertirse en un elemento esencial para sobrevivir y conocer cuándo sembrar, cosechar, celebrar y hasta cuando reposar. Con eso Loyola se refiere en este caso particular, de un Dios que dirige la vida de un pueblo y no del creativismo cristiano que trastocó mucho de la cosmovisión de nuestra gente. (BSG) -(Intercultural).