Cómo llegaron los Saraguro a Zamora Chinchipe. I Parte

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La historia sobre la presencia de la nacionalidad originaria de la provincia de Loja en la provincia vecina del sur oriente tiene datos enigmáticos, fantásticos, históricos, y la cuentan los mayores.
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Un joven de pelo largo y estatura baja estaba como un activo participante de un ritual. Manuel Cartuche se llamaba el muchacho. Él decía pertenecer a la dinastía de los primeros saraguros que llegaron a Zamora Chinchipe, hace muchos años, más de 20 o 30 quizá.

El veinteañero, nativo de Zamora, quien creció en un ambiente más mestizo que indígena saraguro, conserva la identidad de sus padres, de sus abuelos, y al compartir con amigos de su misma etnia que se asientan en Zamora reforzó esa identidad.

“Convivir con gente de Saraguro, compartir esas tradiciones y momentos con familia y amigos, me han enseñado que hay que buscar el equilibrio con uno mismo para una tranquilidad espiritual”, señala.

La llegada de los Saraguro

¿Cómo llegaron los Saraguros a poblar en un gran número en Zamora Chinchipe, especialmente en el cantón Yacuambi? Esa es una inquietud que siempre aflora, más aún, cuando se escucha que hay más Saraguros en Zamora que en el cantón lojano del mismo nombre.

Hay varias versiones que surgen desde la oralidad de los inmigrantes de la serranía. Unos dicen que esta etnia llegó a ese espacio más o menos hace 55 años.

Los datos históricos extraídos de los archivos dan cuenta que, en 1850 un grupo de colonos descubrieron las ruinas de la primera fundación española de Zamora. Así mismo añaden que la colonización también ingresó desde la provincia del Azuay hacia el cantón Yacuambi; a donde llegaron los Saraguros, procedentes de la provincia de Loja y unos pocos mestizos más.

Zamora es una de las provincias del sur ecuatoriano donde se nota una gran relación intercultural, caracterizada por la presencia de algunas nacionalidades; cinco específicamente: afro, shuar, mestizos, puruháes, y los más numerosos, los originarios de Saraguro.

El origen de la presencia de hombres y mujeres de vestimenta blanca – negra, con sombrero blanco-negro; tiene algunos testimonios, unos muy históricos que incluso remiten a esas épocas en las cuales se dieron las guerras de independencia, conflictos que tenían como fin poner punto final al dominio español, en estos espacios.

La historia de los soldaditos
Los mayores saraguros, los abuelos que siempre cargaban relatos fantásticos y reales, contaban que: en los tiempos de la independencia, por allá por los primeros años del siglo XIX, esto es 1810, 20 o 30, en los correteos que dejaban los enfrentamientos guerreros para lograr la ansiada independencia, había mucho movimiento militar, y todos los hombres caminaban por la tierras de Saraguro.

Eran soldados que tenían la ruta de Quito, pasaban por Cuenca, llegaban a la hoy frontera entre Ecuador y Perú, porque su destino final era Lima. En esos tiempos, y por un largo período, era bonito para los nativos de las zonas saber que venían los soldaditos.

La gente de los alrededores del camino tenía mucho aprecio a los soldaditos, era un motivo de alegría saber que ellos llegaran. Con el paso del tiempo, los soldaditos cambiaron de comportamiento, de actitud y empezaron a portarse mal. Se volvieron malos, sanguinarios, se robaban los caballos, el ganado, y lo más triste, se llevaban a los jóvenes.

Tanto era el temor que, cuando la gente oía la novedad de la llegada de los soldaditos, los pobladores de Saraguro, de San Lucas, mayores especialmente, preparaban una fiesta para recibirlos, porque eso era un acontecimiento, más, cuando los soldaditos cambiaron de conducta, en vez de recibirlos, los mayores mandaban a esconder el ganado, los caballos, a los jóvenes, porque los reclutaban y los trataban mal.

En esa odisea de esconder el ganado, dicen los dueños de la tradición oral que se llevaban a las reses para dejarlas detrás de la montaña oriental. La ruta no lo hacían por el camino del inca o camino real, porque era el mismo que usaban los españoles, los soldados, en la colonia y en todos los tiempos; ellos, los de Saraguro, se fueron por la montaña que limita entre la Sierra con el el Oriente. Elevaciones que se situaban en lo que hoy es Nabón.

“Cuando se escuchaba la novedad de los soldados, se cogían los mejores caballos, ganados y con los muchachos mandaban a la montaña a esconderles, y ahí se quedaban por un tiempo hasta que pasen los soldados, cuando ya pasaban los iban a buscar y a traer”, dicen los testimonios de los ancestros.

El relato añade que, los hombres y mujeres iban a ver el ganado después de dos o tres meses. Cuando llegaban al sitio donde inicialmente dejaron las reses, ya no las encontraban, los animales se desplazaban más al oriente, atravesaban la montaña y estaban ya en la amazonía.

Siguiendo las huellas de los cascos del ganado llegaron entonces los Saraguro a Yacuambi especialmente.
Cuando encontraron una geografía verde, bondadosa y productiva, a esos hombres y mujeres de la serranía les gustó el espacio y decidieron quedarse, de esa manera y con el paso de los años, la presencia de los Saraguro se expandió más, hasta hoy tener un gran número de pobladores y de varias generaciones.

La presencia por la cascarilla

Se dice que antes de la llegada de la gente de Saraguro, a Zamora Chinchipe ya llegaron los españoles y mestizos. Estos grupos humanos arribaron con una finalidad: explotar la cascarilla.

Yacuambi (hoy cantón de Zamora Chinchipe) había sido conocido por quienes andaban detrás de la cascarilla, planta no explotada por los nativos shuar, porque en esa geografía no habían enfermedades para curar con esa planta.

Mantienen convicción y lenguaje

Hasta ahora no se conoce una fecha especifica de cuándo llegaron los saraguros a
Zamora. Se dice que poco a poco se acentuaron las familias, empezaron a trabajar y dieron forma a sus fincas, eso fue ya en el siglo XX, y actuaron así porque encontraron tierras productivas para el cultivo del ganado, más no para la agricultura.

El último censo de población y vivienda realizado en el 2010 da cuenta que en la provincia de Zamora Chinchipe, los saraguros tienen un índice 10.000 pobladores.

Un estudio poblacional realizado por el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador, CODENPE, a inicios del nuevo milenio, determinó que en Zamora viven más saraguros que en el mismo cantón lojano de Saraguro. “Siempre fue así y de seguro que ha sido así”, dice el prefecto. Salvador Quishpe.

La presencia en gran número de miembros de esta nacionalidad en el sur-oriente ecuatoriano tiene dos efectos culturales: por una parte, mantienen su convicción, cultura, lengua y saberes; y por otra es inevitable un proceso de aculturación.

La percepción de los saraguro, en lo que respecta a su cultura, es que la gente tiene claro que son saraguros, más allá que si se lleva sombrero o no, hay mucha gente en Zamora que no lleva su ropa, su indumentaria, pero tiene clara su identidad; sabe que es un Saraguro.

Zamora es una tierra donde fácilmente se encuentran a los miembros de las dinastías Sarango, Gualán, Guamán, familias que tienen raíces del pueblo Saraguro; muchas veces no visten su ropa tradicional, pero cuando están ahí propagando su cultura e identidad, porque para ellos no hay distancias físicas ni geográficas, todo es parte del mismo territorio.

“Antes se pensaba que los Saraguros estaban sólo en Saraguro (como ciudad) San Lucas, San Pablo de Tenta, que son las localidades donde se emplazaba esta etnia. A raíz de su llegada a Yacuambi, si bien es cierto en el mapa geopolítico nacional Loja y Zamora Chinchipe son dos provincias ajenas; pero en la cosmovisión nuestra no hay tal cosa, es el mismo territorio, es el territorio de los Saraguros, que es uno solo”, afirma, uno de los miembros de esta nacionalidad.

Manuel Cartuche, joven saraguro, nativo de Zamora, vuelve a escena, e insiste en lo importante que es mantener la identidad en un espacio geográfico diverso al original. El estudiante universitario, hijo de profesores, dice que con la presencia de miembros de su etnia original se crearon escuelas en Zamora, y es allí donde sus padres hicieron su vida y formaron su familia.

“Hay otras familias que llegaron y se quedaron, esos también son parte de la gente saragura porque descienden de quienes años atrás llegaron a la provincia y se quedaron”, asevera el muchacho, para quien el ritual en la cascada siguiendo los patrones de la ceremonia andina es muy familiar, porque siempre se lo hace siguiendo lo pasos que dejaron los mayores. (BSG)-(Intercultural)

Detalles
-La mayoría de los miembros de la nacionalidad Saraguro residentes en Zamora mantiene la vestimenta original de su gente. En los hombres el pantalón corto, poncho negro y sombrero, ya sea de paño o el blanco negro.

-Las mujeres, al igual que los varones, conservan sus atuendos: pollera negra alargada de finos plizados, blusas bordadas, huallcas, rebozo sujetado con el tupo y el sombrero.