Baudilio Quishpe, el Inca Runa de Saraguro

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Taita Baudilio es un inca runa, un hombre que toma el nombre de los ancestros para identificarse como ellos. Taita Baudilio es un yachac, es un sabio, es un portador de saberes que los aprendió de los ancianos y le permiten la conexión con la naturaleza.

Baudilio viene de Saraguro. “Mi nombre es un nombre que no es propio, mi nombre propio es Inca Runa. Claro, en todo el proceso de vida nos pusieron otros nombres que no son nuestros, sino vinieron con la presencia española, pero ahora vamos recuperando nuestros nombres”, eso dice Baudilio.

El taita es un hombre que para las ceremonias lleva su atuendo un pocho café con pintas blancas, pantalón negro corto hasta las pantoriillas, zandalias, un cinturón hecho de cabuyas y en la cabeza una faja, un chumbi lleno de colores vivos e iconografías sagradas dentro de su cultura.

“De Saraguro, soy lojano, nos identificamos con esta provincia y se conoce que es un espacio que vivimos en comunidades, pobladas por indígenas, campesinos y mestizos, nuestra vida está sentada en las comunidades”, esa es otra de las sentencias del taita.

Baudilio nació y vive en la comunidad de Lagunas, espacio desde el cual junto a otros sabios de su nacionalidad han generado algunas cosas propias y nuestras. “Esta vez he venido invitado (a la Fiesta de la Pachamama) por el Gobierno Provincial y compartir este espacio ceremonial”, señaló el sabio que revela parte de sus saberes.

Usted es un yachac. ¿Los saberes los heredó, aprendió de lo que le enseñaron, cómo llegó a conocer todo esto?
Todos tenemos la sabiduría en nuestro ser y todos la cultivamos en diferentes campos, en el camino de la vida todos nos encontramos con ese camino de la vida. Todos tenemos una herencia en la sabiduría diversa; y en este camino nos hemos encontrado con familia, son mis hermanos, también nos hemos reencontrado espiritualmente con lo nuestro para compartir con los demás.

¿Cuáles son los pasos a dar para lograr este reencuentro con otros seres?
El paso es único, el camino de la vida, no hay otros pasos diferentes o raros, o pasos extraterrestres, imposibles. Es simplemente recorrer el camino y querer reconocernos, primero empezando con lo que somos.

¿El camino de la vida, de un yachac, empieza cuando da los primeros pasos físicos del caminar, o cuando empiezan a reencontrarse?
El camino de la vida empieza cuando uno nace; o más bien cuando uno se engendra, y desde ahí la diversidad impuesta, lo que hayamos vivido en las primeros años de infancia, luego en la juventud, todo eso son caminos de base para poder ver las diferentes realidades. Entonces ese camino empieza cuando respiramos por primera vez el aire de la naturaleza, y desde ahí es importante ver cómo cada uno busca su identidad; muchos no queremos buscar y queremos esconder lo nuestro, ahí es cuando empezamos a esa búsqueda de la realidad y lo nuestro; eso de lo nuestro es descubrir que tengo como pueblo, como cultura, como historia de los ancestros. Por lo tanto, esa ha sido nuestra misión el reencontrarnos y cultivar lo que tenemos, la diversidad que nos caracteriza como una cultura diferente.

¿Cuándo empieza la búsqueda, hay una época de curiosidad?
Lo mío en particular empieza con un choque espiritual, con la religión impuesta, estamos hablando de los años 80. Cuando estaba muy joven y con muchos jóvenes en la comunidad, iniciamos un proceso de reivindicación cultural, este proceso tiene muchos componentes, no puede ser una lucha suelta de contrariar una ideología, sino con un componente cultural, de la riqueza de esa cultura de un pueblo y de la persona, marcada por su idioma, costumbres, cosmovisión, espiritualidad, su forma de alimentarse, por ende con su gastronomía, su música su danza o la forma de labrar la tierra; todo eso en un contexto. En este camino empezamos a buscar, a fortalecernos y encontrarnos con todo lo diverso que tenemos dentro, y ahí está la parte espiritual, que todos los pueblos tenemos y que buscamos y profundizamos al reencontrarnos con esa sabiduría para fortalecernos de ella.

¿Para fortalecer esa sabiduría hay que entender a la Pachamama, con todo lo que ella tiene, entrega?
Hay que entender la voz de la tierra, la voz del universo. Hay que entender que nosotros somos parte de la Pachamama, hay que desechar ese concepto que somos dueños de la tierra, no es así, nosotros somos parte de la tierra, porque ahí nacemos y cuando termina nuestra vida material nos vamos hacia el vientre de la madre tierra. Somos parte, no somos dueños de esta Madre tierra, ella nos da un espacio para estar aquí mientras caminamos por esta faz.

¿Los yachac decodifican los lenguajes de la tierra, son seres simbólicos por naturaleza?
Obviamente, somos una parte de los tantos seres que tiene esta divina naturaleza, pero tal vez no tan simbólicos, somos una parte esencial en la vida, así como el árbol, una piedra o el arena que vemos, todos ellos tienen una razón, sino hubieran no hubiera razón de estar aquí. Todos somos complementarios, en nuestra cosmovisión todos somos complementarios, es decir estamos en relación de una cosa con otra, porque todo eso equilibra y todo es dualidad: hombre- mujer, día y noche.

¿Nada está aislado?
Nada está aislado, todo es un conjunto, todo tiene un soporte, si un componente falla, eso es un desequilibrio, que es el desequilibrio de la naturaleza, de la vida y el sistema actual provoca eso.

¿Una ceremonia en la cascada a las cinco de la mañana para adentrarse al espíritu del agua y de la tierra?
Bueno hay que ser parte de ese espíritu y comunicarse con ese espíritu de la vida, de la Pachamama, con ese espíritu de la tierra, del fuego, con el espíritu de todo ese componente que nos da la energía de la vida, hay que comunicarse con la vida, hay que prepararse, tener claridad de lo que queremos hacer y no folclorizar.

¿Cómo evitar el folclorismo, cómo entender esa esencia?
No es una cuestión de encontrarnos aquí, es una cuestión de vida, es un comportamiento. No es un momento, es algo constante, es una lucha permanente y es estar adentro, ahí, para saber hasta donde asimilar lo que viene de afuera, del sistema globalizado. Entonces esta ceremonia requiere de mucha disciplina, preparación y respeto a la Pachamama, a la Madre tierra, un respeto a lo que se proyecta hacer con esto que es el inicio de una celebración. No es una cuestión de presencia política, sino de vivencia y de realidad, de realmente ofrecer y pedir energía a la Pachamama, para que todo este proceso se conviertan en espacios de integración.

¿Es una ritualidad para un espacio sagrado?
Todo es sagrado en esta vida. Muchos han satanizado muchas cosas nuestras, esto es un espacio sagrado, porque toda la tierra es sagrada, todas las personas somos sagrados hasta que no concibamos lo contrario.

Una chacana pequeña, con un tambor, rondador, sahumerios, tenía íconos de sol y hachas de piedras. ¿Cómo se conforma el altar para este ritual?
Todas las representaciones en la chacana como es el sol, la hachita de piedra, son elementos que recogen la energía de todo el cosmos; ahí en esa muestra es que se simboliza a través de una chacana, que no es una chacana cualquiera, tiene un origen y trabajo especial de personas de seres humanos. Las hachas de piedra tendrán miles de años, ahí se transmite la energía la fuerza, el poder, el posicionamiento, la muestra de que sigue permanente nuestra visión y cosmovisión.

¿Los colores qué simbolizan?
Los colores los simbolizamos, el rojo, con la energía fuerte. con ese color de vida. El azul, siempre ha sido el símbolo del agua, aunque el agua no es azul, pero en la profundidad y en la inmensidad de este elemento como es el agua se transforma en un color más o menos azul.

¿Cuál es la oración que extiende el sabio, mientras está en la ritualidad. Hay una plegaria a la divinidad de la madre tierra?
Hay que orar a la conexión que en ese momento se da con la madre tierra. Uno se conecta con ella y se invita a los demás a conectarnos con el cosmos y adentrarnos en nosotros, es una plegaria, un rezo, una ofrenda, porque hay que pedirle permiso a la Madre Tierra.

¿Antes de entrar a la cascada, hay que sentirse puro?
Obviamente. No es el momento de llegar e iniciar. No, la cascada es un espacio muy importante y especial; tiene una energía, un poder, es un lugar sagrado. El hombre no dice hagamos aquí la ceremonia porque sí, hay una atracción espiritual de fuerza, de energía, de respeto, y aquí está, es un lugar preciso y super especial, para llegar al momento que me acerco tengo que pedir permiso para entrar. Es como entrar a su casa. Yo no puedo llegar a su casa, entrar y sentarme, entonces hay que pedir el permiso, pero al ingreso para poder entrar, no a la salida; y hay que pedir el espacio y por último agradecer.

¿Qué pasa con el agradecer?
Nos hemos olvidado nosotros este rito del agradecimiento, sólo pedimos, tal vez y en todos los cultos religiosos tal vez solo pedimos y cosas materiales. Pero la materia es una cosa que se consigue pero se deshace, pero la espiritualidad, la humanidad no se deshace, y si se deshace la memoria queda, los espíritus son perennes, hay una transición espiritual en todos los elementos de la chacana.

¿Por qué el fuego y rociar con el cuerpo es tarea de las mujeres?
La huarmi, la mujer, es la cuidadora del fuego durante toda la vida. Lo simbolizamos en dos sentidos, el primero con el deber de mantener el fuego para preparar la alimentación, visto desde lo material. Antes se tenía la misión de mantener el fuego todo el tiempo, porque no había fósforos y eso servía no solo para preparar sino para abrigo de la familia y entonces la mujer siempre da abrigo. Y segundo, cuando la mujer es feliz, se releja la felicidad de la comunidad. Ella es la que tiene el poder de tener el fuego y compartir con los demás. (BSG)-(Intercultural)