Guapondélik, la marca cañari

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La historia de la nación Cañari, y por consiguiente de su capital ancestral, no está exenta de algunas tergiversaciones. En el primer caso, sobre la naturaleza de los Cañaris, se hace alusión a su supuesta deslealtad o traición, al inka Atahualpa, quien tomaría represalias y destruiría la ciudad.

La ordenación territorial indígena, según los testimonios de diversas crónicas de la historia, se dice que estaba normada por una división bi-cuatripartita del espacio. La división bipartita identificaba dos parcialidades: el Anan saya y Urin saya; es decir, las partes altas y las partes bajas.

Al parecer, dichas partes tienen relación con el movimiento ascendente o descendiente del sol hacia los trópicos. La otra división era cuatripartita, y se correspondía con las regiones cardinales a saber; estas son: Antisuyo, sureste – noreste; Cuntisuyu, suroeste – noroeste; Collasuyo, sureste-suroeste; Chinchaysuyu, noreste – noroeste, respectivamente, teniendo como referentes unas coordenadas terrestres.

Esas divisiones espaciales dibujan coordenadas virtuales celestes y terrestres, que tienen un punto de cruce o centro. Kay Pacha (el aquí y ahora), configurando un sistema multidimensional de ordenación territorial que se aplicó en todas las cabeceras provinciales, ciudades y centros poblados mayores y menores, según la jerarquía de asentamientos poblados existentes en el Tawantinsuyu.

La interrelación de los ejes de coordenadas que conforman las saya, que son las partes o sectores espaciales; y los suyu que son las regiones territoriales, orientados a una determinada figura celeste, determina con precisión el señalamiento de dichos sectores de la ciudad o centro poblado.

De aquí se deduce que, a las regiones del Anti y Chinchansuyu, corresponden a la parte Anan; en cambio las regiones del Cunti y Collasuyu, se corresponden a la parte del Urín.

La construcción de los templos; kanchas o plazas rodeadas de aposentos, o abiertas para las celebraciones rituales; depósitos de alimentos como las collcas; y de ropa, como son las casas de gobierno o de servicio religioso, como eran los acllawasi: lugar de los antepasados los ayahuasi o pacarinas; y otras construcciones que aparecen de forma constante en los centros inkaicos, donde los materiales constructivos que se utilizan, por lo general, son los que están cerca de la región.

Esos materiales son piedra, barro, paja, entre los de mayor uso; la calidad de las edificaciones, magnitud y sencillez demuestran la aplicación de los constructores y la participación de especialistas en su elaboración, resaltando el sentido artístico cuando se emplea la piedra tallada.

Guapondelik, la marca Cañari

Al respecto, el libro de Alfredo Lozano Castro dice que existe un testimonio muy revelador, para aclarar esta cuestión, quedando muy clara que la nación cañari, por mandato del inca Huayna Cápac, quedaba en la jurisdicción del Cusco, cuyos límites en la parte norte llegarían hasta Tiquizambi, así se registra en el testimonio que dice:

“Como Guainacaba estuviese en Quito, quiso hacer y fundar otro Cusco en la provincia de los cañares, que llaman el tambo de las piedras y mandaba allí llegar piedras para hacer su casa y él andábase olgando y paseándose entre tanto, iba creciendo el muchacho que había nacido y haciéndose hombrecito diole apoyo a Guainacaba, a un señor que le llamaban Orominabi y mandole que no pasase su señorío de aquel mozo más de la provincia de los Puruháes y que Tinquicangui fue el término y que de allí en adelante fuesen los cañares sujetos al cuzco, y que aquel mozo señorease hacia Pasto y fuera a conquistar aquella tierra que ahora llamamos po…”

Con este dato se ve que los límites del “ayo” o territorio que Guainacaba (Huayna Cápac) señalaba para su hijo Atahualpa y deja en manos de su tutor, cuyo texto anterior dice que fue Orominabi (Rumiñahui) hasta que tenga la edad requerida para gobernarlo, es desde Tiquicangui ( Tuiquizambi) hasta Pasto.

Esta versión del límite de la provincia cañari, por la parte norte hasta Tiquizambi está corroborada en el acta de fundación de Cuenca, al inicio del gobierno colonial de la provincia del Cañar, donde se señalan los términos de la misma ; que dice:

“En cuanto a los términos de jurisdicción de Cuenca y sujeto a la justicia real de ella, por el camino de dicha ciudad de Quito hasta el pueblo de naturales, que se dice Tiquizambe, encomendando en Pedro Martín Montanero, que son 17 leguas de dicha ciudad de Cuenca y la parte de la ciudad de Loxa (loja), hasta el río Jubones…”.

Dibujados los términos de la provincia cañari resulta que a los límites naturales se agregaron tres leguas, resultado de la disposición de Huayna Cápac, quien señaló los límites político administrativos del territorio que estaría al mando de su hijo Atahualpa.

Dichos límites, en la actualidad están repartidos entre el sur de la provincia de Chimborazo, las provincias de Azuay y Cañar, el norte de la provincia de El Oro y parte de la provincia de Morona Santiago.
En la parte septentrional (norte) de este territorio conformada por el valle del río Cañar, se asentaba un importante núcleo poblacional, cuyo centro principal era Hatun Cañar, que mantenía contactos con la Costa y los Puruháes.

Hacia el este, ligeramente recostada al sur, se configura el valle del río Paute y Gualaceo, que se relacionaba con la amazonía, al parecer su centro principal era Yaver (Llaver) junto a Chordeleg, donde aún se divisan una serie de vestigios trabajados en piedra.

En la parte central, el valle de Guapondelik o Tumipamba, conformado por los ríos Tarqui, Yanuncay, Tomebamba y Machángara, cuyo centro principal sería Guapondelik. Mientras en la parte occidental, la cadena montañosa Cajas, albergaba como centro principal a Molleturo; y finalmente, en la parte meridional, el valle del río Jubones, cuyo principal asentamiento es Ganul o Cañaripamba, con importantes contactos con la costa y el norte de Perú.

En cuanto a la primigenia ciudad cañari existen diversos relatos históricos que hacen alusión a su existencia. El primero, de Fernando de Montesinos dice que, cuando el inca Huiracocha, séptimo de esta dinastía, salió del Cusco a la conquista de Chachapoyas y Paltas, llega hasta la provincia de los cañaris, y allí suceden algunas cosas.

Justificación de la presencia inca en la región cañari

Esos acontecimientos fueron la base para aclarar y demostrar algunas cuestiones sobre la presencia de los incacunas en la región cañari: primero, certifica la existencia del asiento nativo, sin lugar a dudas Guapondelik donde llegan los cañaris en su persecución a las tropas del inca.

Segundo, señala que el primer inca que llegó a estas tierras es Huiracucha, padre de Pachacuti Inga Yupanqui o Túpac Yupanqui (cuyo hijo se llamó igual a su padre), lo cual significa que la presencia inca es alrededor de 200 años antes de la fecha que casi todos los historiadores ecuatorianos han determinado.

Tercero, establece que las construcciones que se hicieron en el asiento nativo, cerca del río, en el sitio de Pumapungu, es decir los “tambos reales” fueron construidos por los propios cañares. Finalmente todos estos estudios hacen referencia a los señores que gobernaron la antigua provincia.

Para sustentar este punto aluden a sitios referentes, teniendo como principal a Dumma, y los señores de macas, Quizna y Pumallacta, es decir, cuatro gobernantes que posiblemente pueden proceder de las cuatro partes cardinales de la provincia cañari, lo cual indica que había una confederación de gobierno.

Una indagación hecha al respecto establece que Dumma, por los vestigios arqueológicos y toponimia existente podría ser el gobernante de la parte sureste – suroeste; Macas de la parte sureste – noreste; Quizna de la parte noroeste – suroeste; y Pumallacta, de la parte noreste – noroeste.

En cuanto a la posible extensión del asentamiento primigenio Cañari, existen datos posteriores que describen el significado de su nombre y sus límites o emplazamiento en el valle de Guapondelik.

Con estos datos queda claro que Guapdondelik o Guapondeleg, es palabra cañari que designa el asiento donde está el centro poblado y todo el valle, que luego pasó a llamarse en lengua kichwa Tomebamba o Tumipamba.

Además de esto, hay datos que permiten identificar el emplazamiento del valle desde la ribera del río Machángara hasta Baños, aproximadamente una legua inca, pues según otros datos, se manifiesta que Baños dista del asiento de Cuenca a media legua y que el río Machángara dista también media legua de la ciudad.

Esta es una información que permite indagar sobre un aspecto clave en el ordenamiento territorial incaico como es el sistema de medidas que se emplearon para cumplir. (BSG) – (Interculñtural) (Tomado del libro: Guapondelik, Tumipamba, Cuenca, del autor Alfredo Lozano Castro)