La interculturalidad en el arte, los saberes ancestrales en otros lenguajes

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Los colectivos de arte integrados por jóvenes apuntan hacia el encuentro intercultural, a ese espacio de intercambio y saberes partiendo de lo ancestral hacia lo contemporáneo.

Anunciaron por las páginas de Facebook. Así se leía en el muro de la cuenta de la casa organizadora: “El primero de una serie de cuatro Raymis anuales, que se festejarán en Lakomuna. Pawkar Raymi, la fiesta del florecimiento, la fiesta de los granos tiernos, la fiesta del pescado seco, de la fanesca. El primero de los cuatro raymis que ancestralmente se festejaban tanto en los equinoccios como en los solsticios”.

La cita era para compartir, y aprovechando la Semana Mayor, momentos de música con conciertos, fancine, gastronomía, allá en el histórico espacio de la escalinata del Otorongo, en la sede de Lakomuna, colectivo de arte que por momentos se apropió de una parte de las festividades andinas, precolombinas para desde el arte adentrarse en ellas, en una geografía urbana, citadina.

Era de tarde. Un chico punk y sus amigos aguardaban en la entrada de la sede. El ruido que reinaba en el lugar provenía de la feria que en plena plaza se propagaba en el Viernes Santo. Pero ellos, el punk y sus amigos, estaban interesados en el Pawcar Raymi de Lakomuna, así que lo mejor que hicieron fue invitar a quienes llegaban a esperar para compartir el espacio.

Mientras la gente de a poco era parte de la cita, algunos músicos probaban los instrumentos musicales para el concierto de rock.

Los integrantes de Tic Dial proyecto de arte musical, hacían los primeros toques para sincronizar los sonidos de los instrumentos y ofrecer un poco de rock en sus diversos géneros. En el concierto, los Tic Dial ofrecieron una canción que llamó la atención y se titulaba “Conversación directa con el sol”, una melodía que encajaba dentro de ese principio un tanto ancestral que movía la celebración, el equinoccio de primavera.

La terraza de la sede de la Lokopmuna era el escenario desde donde se propagaba la música, mientras en el bar se freían unas papas, que eran la base del plato especialidad de la casa: La Papa Vegana”, bocadillo que se podía acompañar con alguna bebida suave.

En el pasillo interno no faltó el curioso que de la estantería abierta cogió algunos libros para hojear. En esos estantes habían libros, revistas de arte y algunas pequeñas pinturas. El acceso a ellos es libre, abierto a todos, pero el curioso lector tiene que dejar el libro o revista en el sitio donde cogió, respetando el orden.

Cerca de ese lugar estaba Fabián conocido como el “Choquilla” Durán. En la pequeña esquina de la sala, Fabián permanecía pensativo, su estado de ánimo permitió al final decidirse por las obras de teatro, de poesía y de música que podría interpretar en su turno. Y eso de espontáneo se anota, porque en la última conversación con el artista, dejó claro que la improvisación es buena dentro de las artes contemporáneas.

Un crítico “Choquilla Durán” dijo que en esa intervención no podía faltar su “Coyote Morado”. Creación de cuento, música y poesía que se inspira en las raíces andinas de nuestra cultura, en la historia de los pueblos del sur ecuatoriano.

Mientras el chirrido del aceite hirviendo que cocían las papas se oía de cuando en vez, un joven afrodescendiente estaba atendiendo el bar. Oriundo de Esmeraldas, llegó a Cuenca para visitar a su mamá y además porque le gusta recorrer el país y encontró en Lakomuna un ambiente de aprendizaje.

El muchacho era de esos decididos a ponerse en acción ante cualquier circunstancia, por eso picó las papas en canutos delgados. Las “papas veganas” se hicieron con recetas de comida costera; lo que poco a poco le daba el toque intercultural a esa reunión.

El muchacho era de esos decididos a ponerse en acción ante cualquier circunstancia, por eso picó las papas en canutos delgados. Las “papas veganas” se hicieron con recetas de comida costera; lo que poco a poco le daba a ese programa el toque intercultural.

Como el Pawcar Raymi de Lakomua era en Viernes Santo, Enrique Nuñez, el director de todo ese proyecto, dijo: “aquí todos los días comemos fanesca”, y eso porque alguien quería saber si entre la gastronomía del día figuraba el tradicional plato ecuatoriano de Semana Santa.

Llevar el tema de la interculturalidad, de esa relación de culturas propias de los pueblos indígenas, afros, montubios del país, es un eje que por momentos mueve el accionar de los actores culturales a través de las artes.

Nuñez, es de los actores para quien esta interculturalidad no sólo se la ve desde la pintura, música, escultura, cine, etc., sino desde la óptica de otras disciplinas, como por ejemplo, la relación de la comida y la convivencia dentro de un proceso cultural; de esa forma dejaba claro que más que cultura como artes, lo que se pretende es entender a la cultura y la interculturalidad como un proceso creativo, que permite abrir una gama de posibilidades.

El generar contactos

La interculturalidad en Lakomuna es el canal para generar contactos entre diversas convicciones y así llegar a construir diversidad de obras; es decir es el camino por el cual surgen propuestas que llegue sa crear conexiones, lazos, hasta expandirse a un universo mayor. Todo eso basado en el respeto al origen y cosmovisión de la gente.

Llegar a un verdadero enfoque intercultural se vuelve complicado para estos gestores, y por varios razones, entre ellas: los Raymis, ya sean Pawcar Raymi o Inti Raymi, muchas veces se manejan en círculos cerrados, movidos por un grupo de gente; entonces la idea de ellos es observar para luego determinar de que forma se desplazan estos saberes hasta otros territorios y otros contextos, sin perder la esencia del conocimiento cultural ancestral.

Enrique es claro en señalar que esos espacios de identidad llegan a la ciudad, espacio en el cual cada uno mantiene ciertas corrientes raciales que de alguna manera se juntan en el mismo espacio; por eso, la intención de los precursores de este tipo de encuentros es no enmarcar sus proyectos de interculturalidad dentro de grupos específicos, más bien es llevar esas expresiones ancestrales a contextos más urbanos y de ciudad.

Y es que en la acción cultural es indispensable centrar su argumento en las relaciones con otros grupos humanos, para saber cómo concebir, desde la visión mestiza, ese saber indígena dentro de un lugar urbano, que a la vez se presenta más caótico.

“Iniciar con el Pawcar Raymi es ver a la sucesión de eventos que se vayan a realizar en el año y por cada festividad de ésta índole, analizar cómo realizar otras cosas. Este es el inicio, como el florecimiento, ahora queremos brotar y saber cómo asumir desde los artistas el contenido ancestral aplicado a un espacio más local”, afirma Enrique.

La fiesta del Pawcar Raymi

Observar, estudiar los rasgos que se presentan dentro de la interculturalidad, para desde allí abordar el tema de la diversidad y apuntar a abordar esas expresiones desde diferentes géneros, fue la parte esencial del programa presentado por el colectivo Lakomuna.

De esa forma surgió el repertorio de música. Choquilla con el “Coyote Morado” y su trabajo de música y teatro. A Fabián se unieron con su talento Los Despacho, jóvenes que se adentraron en la fusión de ritmos rock con toques de tropical. No faltaron los Calibre Catapulta que, al igual, se metió en el ritmo bailable, movido, tropical, melodías que están en el oído de todos.

Y la gran sorpresa sin duda fue Chilalo Selector, un joven Dj que se dedicó a realizar mezclas de ritmos populares de las diferentes regiones del Ecuador. Chilalo es oriundo de Machala y su objetivo es traer a la contemporaneidad esas melodías de antaño.

Dentro de este arte de la mezcla, los Dj han entrado en el mundo de las mezclas con música andina, formas que juntan con sonidos que vienen desde el trópico hasta lograr fusiones, “medio extrañas” dicen los creadores, pero igual de interesante y mucho más integral.

Y es que en Lakomuna se han integrado artistas y gestores culturales que proceden de diferentes regiones sureñas del Ecuador, lo que les permite entrar en una relación intercultural, desde la identidad territorial que cada uno de ellos lleva consigo. Por ejemplo Sebastián Angulo que viene de Loja, Natalia Huertas de Perú, y los más numerosos que provienen de Machala y Cuenca.

“La interculturalidad se vive aquí, no solo desde Ecuador, sino de diversas partes como Colombia, Alemania y de muchos lados. Cuando conversamos, trabajamos, compartimos el pan, se mezclan los saberes y de esa manera se crea”, eso dice Enrique Núñez.

Fabián Durán.
El Choquilla es un hombre para quien la interculturalidad no están en las etnias, está en todos los espacios, empezando por la ciudad y en todos aquellos lugares donde la gente se diferencia porque hace cosas que le dan identidad.

“La única ceremonia en la que creo es en la espontaneidad y la única religión para mi es la amistad”, eso dice Fabián, el hombre que cantó al coyote y le hizo morado. (BSG)-(Interculturalidad)