Mas topónimos equinocciales estudiados por Loyola Vintimilla

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Watana o Huatana, Paccha o Rayoloma, dos topónimos que nos llevan a conocer cómo se estudió la relación de los astros en los tiempos precolombinos en esta zona de lo que hoy es Ecuador.

Continuando con los topónimos equinocciales, abordados desde la investigación de Hernán Loyola, y sin dejar de lado la relación del tiempo con la fiesta del carnaval, se dice, dentro de la tradición oral que; en la salida del Taita Carnaval, quienes le entregaron una buena mesa reciben bendiciones con abundancia; en tanto, a los que no lo hicieron así se les retribuye con pobreza.

Cómo se observa y se comprueba, en la fiesta del Pawcar Raymi, hay una lógica productiva y de reciprocidad relacionada con la productividad agrícola; por ello, quienes cumplieron con las normas de un buen cultivo serán beneficiados y no pasarán necesidades.

Antes de la gran producción de lo granos tiernos y otros alimentos solo hay nabos y cebada para la máchica; después de eso vendrá la abundancia, se tendrá choclos, poroto tierno, zambo, zapallo, acchocha, papas y en las cercas los pallares; esa también es la época cuando se pueden alimentar a las aves de corral, animales menores y al ganado en general.

En el pueblo indígena, según los investigadores, se consideraba que cuando el carnaval cae bajo, es decir en los primeros días de febrero, la producción agrícola será mala porque no tienen con que retribuir a los personajes míticos y se rompe con el “Ayni”, que es la leyenda andina de la reciprocidad.

En algunos casos se dice que los personajes míticos, incluso, se regresan a medio camino, lo que significa que las familias padecerán hambre, carestía y escacés de alimentos. Cuando se toma al Taita Carnaval como un sincretismo (armonía entre dos culturas, la española y la amerindia) se ve que esta fiesta tiene un significado de alegría por la llegada de la producción de alimentos.

En resumen, relacionando estos términos que reflejan aspectos de la cultura de nuestros pueblos, se deduce que, Munay, es el ceke (línea) equinoccial de encuentro, o tinku, en el que se observa limitaciones y deseo.

De esta manera en el equinoccio de septiembre, cuando el sol cenital pasa al sur se deja atrás un periodo de heladas, nevadas, vegetación yerma (seca) y enfermedades, para luego convertirse en una época de floración siembra y sanación.

Superando este espacio de tiempo se pasa al otro equinoccio, el de marzo, cuando el sol retorna al hemisferio norte, en los hogares se han agotado las reservas alimenticias y, por tanto, hay hambre. Sin embargo, esta es la época en la que la chacra empieza a producir y se presenta el “jatun purkuy” o la gran producción. Este es el momento de regocijo, se deja el hambre e irrumpe el periodo de abundancia.

Por todo este conocimiento, se dice que se asigna al sitio el nombre Munay, lugar donde se podía observar el paso del sol en las mañanas equinocciales. Se dice que este es el momento de la llegada de los deseos andinos de sanación, siembra, floración, pero también su retorno a la fructificación y producción de la región cuando la mayoría de los ritos se vinculan al agua y se festejaban los baños colectivos.

Se dice que en los calispoglios, literalmente se amarraba al sol porque era el momento de regocijo, al menos así lo señaló en uno de sus escritos el inca Garcilaso de la Vega.

Watana o Huataná

Watana fue un sitio con un río y una fuente subterránea, ubicada en Munay, donde posiblemente el inca y su corte tomaban un baño en fechas específicas como ritos de paso o de iniciación como el Warachicuy, en el solsticio de diciembre; el de la celebración del Situaraymi o expulsión de enfermedades en el equinoccio de primavera; y, en el equinoccio de otoño,cuando se ofrendaba alimentos al sol.

Este es un ceke (línea) de unión de tiempos y épocas de enfermedad y salud, de hambre y exceso de alimentos. Jesús Arriaga, al describir su similitud con el Cusco, señaló: en el Cusco Calixpuquio es un manantial donde se bañan los orejones en las ceremonia de armárseles caballeros. En Tomebamba, Calixpogyo es una fuente situada en Huataná a donde el agua llega por conductos subterráneos y que a caso tuvo el mismo uso que se lo hacía en el Perú.

Para el historiador Diego Arteaga, watana, era el sitio donde se amarraban las ofrendas al sol y además dice que: “A diferencia del Cusco, donde está presente el río Huatanay, en Tomebamba se cuenta con el sitio Huatana, nombre al que deba añadirse Chimanpacha, que es el tiempo de romper la tierra o de labrarla”

Se dice, que hay una enorme relación con la posición equinoccial del sol. Aretaga basa sus relatos históricos con principios occidentales: piedra donde se amarraba a las “víctimas del sol”, bajo la visión astral andina, es el sitio donde literalmente se amarraba al sol, por ser un sol cenital.

De fase en fase se llega al Chjaj’maypacha o tiempo de romper la tierra que tiene relación directa con el periodo de siembra, cuando el sol pasa de norte a sur, esto es el 23 de septiembre, y en la antiguas llanuras de Tumipamba y Guapondelig era el tiempo de sembrar el maíz.

Los campesinos de la región andina basados en el calendario cristiano señalan que, se siembra al rededor de la fiesta de San Miguel, el 26 de septiembre, o también de Santa Teresa el 15 de octubre; pero las labores de roturación, (romper la tierra) se realizan antes; esta acción precisamente sería el conocido como Chj’maypacha, que es el tiempo de labrar la tierra.

Si algo no se puede pasar por alto es la relación de esta acción con el Chicaypacha, que es conocido como el espacio de división-unión; el clima se divide en mitades iguales, en tiempo de frío y de nubosidad, que da paso al de calor y luz; pero al mismo tiempo es la unión descrita por Cecilia Sanhuesa y observado en el Altar del Qurikancha de Joan Pachacuti Yamki y que también es analizado en el topónimo de Munay.

Cuando las investigaciones se refieren al término “chika” aluden que sus derivados se asocian a la idea de “mirar si son iguales”. En el equinoccio, los astros opuestos se encuentran -tinku- (punto de encuentro) hasta alcanzar su posición o condición ideal de dualidad, igualación y equilibrio.

Se dice que se trata de topónimos con significados similares. Huatana o watana es el sitio en el que simuladamente se amarra al sol, es el tiempo de las ofrendas de chicha, harina de maíz y sangre de animales míticos como el cuy en la siembra, que es en el equinoccio de septiembre, y de productos de la chacra; mientras en el jatunpucuy, que es en el equinoccio de marzo, es el complemento del Munay.

Paccha y Rayoloma

Con relación a estas dos palabras, se dice que son dos topónimos que se complementan; y cuando se les observa desde Pumapungo están en línea recta. Paccha es una “waca prehispánica”, que se traduce como el “Caño que vierte aguas”; o sea que también significa cascada.

Cuando se observan a estas dos desde el espacio de Pumapungo, en los equinoccios el sol ingresa en Paccha y su nombre adquiere un concepto astro climático. En el equinoccio de primavera se esperan las lluvias de fines de septiembre o de octubre para sembrar y cuando deja el sur y se dirige al norte, en marzo, en el equinoccio del otoño austral llega la época de lluvia, cuando literalmente el agua cae del cielo, o se “pakxchan”.

En la zona es común escuchar el refrán “abril aguas mil, mayo hasta que se pudra el sayo”, es decir prácticamente se pakchan las nubes. Más aún se considera que rayos o truenos son indicativos de luvia; bajo el concepto de dualidad complementaria o matrimonio andino, la lluvia se provoca cuando se casan o unen la nube con el rayo.

Con ello entonces llegamos a Rayoloma que es un topónimo español con gramática kichwa que se transcribía como “loma de rayos”, pues cuando se aproximan precipitaciones, desde Pumapungo de pueden observar las descargas eléctricas al rededor de esta colina.

De acuerdo con algunos testimonio recogidos por Hernán Loyola, se dice que, cuando se observa que “se cargan” las nubes por Paccha y caen rayos por Rayoloma, seguro que lloverá.

Al considerarse al cerro de Guagualzumi como el monte tutelar, vecino de Paccha, esta aseveración se complementa al señalar que las lluvias de la zona se dan cuando las nubes envuelven la cabeza del Guagualzumi; no así las lluvias de El Cajas que son engañosas porque rara vez llegan a Cuenca. “Guagualzumi oscuro, aguacero seguro”, es como señalan los refranes populares.

El planteamiento de toponimias complementarias entre Paccha y Rayo Loma, adquiere mayor validez cuando se analizan versos que señalan como se forman las lluvias, esos han sido traducidos desde los kipus (formas de escritura de los pueblos precolombinos) por dos cronistas: Blas de Varela y por el inca Garcilaso de la Vega. (BSG)-(Intercultural) (Tomado del ibro: Geografía Sagrada:Arqueoastronmía de Pumapungo – Guapondelig”, del autor Hernán Loyola).