Guapondelik, Tumipamba, la capital ancestral cañari-inca

El estudio de la capital ancestral cañari plantea incorporar nuevas metodologías, para encontrar las huellas que han dejado las culturas que la han moldeado, penetrar en sus significados y conceptos culturales de uso y ocupación del territorio, y formas de ordenar los centros poblados.
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Para el autor Alfredo Lozano Castro, sin duda ese ordenamiento establecido fue la manera encontrar el sentido del lugar, reconocer sus principios fundantes, descubrir el lugar donde se recrea el cosmos, el centro donde se concentra la energía, la dinámica del entorno circundante, la función de los cerros, ríos y quebradas de incidencia de las figuras celestes, que es el recorrido anual del sol, entre otros aspectos.
En este sentido se hizo necesaria la búsqueda afanosa en mapas y planos de los hitos geográficos, como son los cerros, nevados, lagunas, ríos, etc., cuyas relaciones en cuanto a su ubicación, orientación y distancias, permiten atender las razones del emplazamiento de los centros poblados.

Además, los recorridos por la ciudad y su entorno circundante, para desentrañar lo escondido, encontrar vestigios y comprobar datos etno-históricos, antropológicos y arqueoastronómicos, así como la verificación de los puntos geográficos, en la salida y puesta del sol y determinadas constelaciones en los solsticios y equinoccios, forman parte de la nueva lectura de la ciudad, desde un enfoque integral.

En los testimonios etnohistóricos arqueológicos, arqueoastronómicos, toponímicos, mitológicos, simbólicos etc., se encuentran serias evidencias que permiten proponer premisas que sustenten la configuración territorial y concepción simbólica de la primera ciudad cañari en el valle de Guapondelig, que luego por extensión adopta este mismo nombre.

Este mismo espacio que durante el gobierno inca se convierte en Paucarbamba (nombre propio de la ciudad) o Tumipamba, nombre del valle o provincia que los cronistas aplican a la ciudad inca y posteriormente Cuenca, ya con la fundación española.

Dichas premisas demuestran que los (encargados de la educación) estaban muy alertados no solo en la construcción de obras públicas y edificaciones; sino también en las ciencias del territorio y concepción simbólica del espacio.

Al respecto, los investigadores han sido prolijos en recoger una serie de datos provenientes de distintos campos, de manera que posibiliten la reconstrucción del trazado de la antigua capital cañari.

El sentido cósmico la base del Tawantinsuyu

La información proporcionada por los cronistas españoles e indígenas, que recoge los principios fundamentales de la planificación de las principales cabeceras provinciales, existentes a lo largo y ancho del Tahuantinsuyo, sumados a otros datos específicos sobre la capital Cusco, cuyo trazado sirvió de modelo para el resto de ciudades, así como, la geografía sagrada u otros pormenores, que se realizaron en la ordenación territorial nativa, sirven en la actualidad para recrear la posible organización de la ciudad y su entorno circundante.

La confederación del Tawantinsuyu, basada en un profundo sentido cósmico e identificada plenamente con la naturaleza, alcanzó a cristalizar en sus distintas manifestaciones artísticas, arquitectónicas y territoriales, el legado de conocimientos de la civilización andina.

Los incacuna (incas) aplicaron y con gran acierto sus conocimientos y técnicas en la planificación territorial efectuado a lo largo y ancho de la región andina, a más de las evidencias de los principios ordenadores en el diseño del arte cerámico y textil, testimonio de ello es lo que se evidencian ahora en las piezas arqueológicas existentes.

El establecimiento de Tumipampa, como centro geopolítico en la región cañari, se realiza a tenor de la ordenación territorial inca, teniendo como elementos vertebrador la red vial del Cápac Ñan, que atraviesa de norte a sur la Región Interandina.

La nueva cabecera provincial se convierte en nodo (punto) de intersección en los caminos que se dirigen a los cuatro suyus: (Collasuyo: Sur-este Región de la llama. Chinchaysuyo: Nor-oeste Región del tigrillo. Antisuyo: Nor-este Región del jaguar. Contisuyo: Oeste Región del cóndor) elementos principales que definen su forma y organización, al igual que el modelo del Cuzco, la ciudad principal, o del Tawantinsuyu en mayor escala.

En atención a las necesidades de transporte y comunicación, los cuatro caminos que salían desde la cancha principal de la ciudad se dirigían hacia los cuatro suyus o regiones, resultando así el patrón de asentamiento radial en términos de vías de comunicación y concéntrico en cuanto a categorías de uso.

La estrategia de integración a través de una importante estructura vial como el Cápac Ñan requería de una construcción de un serie de asentamientos vinculados a este camino.

Los asentamientos de primer orden fueron ciudades planeados de acuerdo con los principios de ordenación territorial propio de los incas, que concibieron lo sagrado y lo administrativo, en un elemento unitario, el orden general del asentamiento corresponde, en cierta manera, a la necesidad de ordenar el mundo.

Cada incorporación del territorio lleva consigo una simbólica ordenación del caos existente, a través de ordenar el cosmos y los mundos que conforman la totalidad, esto es el Awa Pacha, el Kay Pacha y el Ucu Pacha, es decir el mundo del infinito o cielo, el mundo terrenal, y el submundo, el ritual de fundación se complementaba con la sacralización del lugar donde estaba el ushno y las principales edificaciones anexas.

Los caminos transversales de este a oeste en la época inca

La historia sobre los caminos ancestrales del Cápac Ñan, es quizá tan extensa como ellos mismos. Cuando se habla de las rutas transversales del Cápac Ñan, de esos que iban en dirección este-oeste, partiendo de la ciudad de Tumipamba, se distinguen por múltiples evidencias que le dan algunas particularidades.

Tal es el caso del camino que va en dirección al Cuntisuyu, es decir a la provincia del oeste, a través de la cordillera occidental, y que se dirige hacia el Puerto de Bola, y desde ahí a la costa del océano Pacífico.

Este camino que salía desde la cancha principal de la ciudad remontaba el valle del río Tomebamba, llegando a Surocucho, para seguir por las lagunas de Llaviuco y Mamamag, hasta el sitio incawasi donde hay restos de edificaciones compuestas por un cancha y tres habitaciones rectangulares que rodean un patio cercano por un grueso muro que da idea de un tambo.

Se distingue, además, un gran corral de forma de un trapecio con dos pequeños anexos irregulares y una habitación rectangular, estos dos grupos de construcciones separados por la quebrada del Ingañán se conectaban a través del puente incaico.

Saliendo de dicho sitio, las huellas del camino, que quedan hoy en día, remontando la quebrada por su orilla septentrional, allí se aprecian muros de contención, gradas, canales de drenaje, estribos de puentes; una vez traspuesta la línea divisoria de aguas de la cordillera occidental se baja a la laguna de Luspa, donde hay vestigios de edificaciones incaicas.

A partir de este punto el camino continúa por la ladera meridional del valle del río Migüir, ascendiendo hacia el oeste hasta alcanzar la cima de la pequeña cordillera denominada estribaciones de Molleturo, pasando por Cochapamba, hasta alcanzar los páramos de Paredones.

Al pie del cerro de ese nombre están unas extensas ruinas denominadas Paredones de Molleturo, que posiblemente servían como aposentos en términos de jornada. Desde ese espacio, el camino continúa descendiendo hacia la llanura costera del Pacífico.

En cuanto al camino que saliendo de la cancha principal de Tumipamba se dirige al Antisuyu (la provincia del oriente) al sector oriental, donde están situados los sitios de Sígsig y Chordeleg, existe una evidencia en un plano de principios del siglo XIX, en donde se indica su trayectoria, esta es por el camino de El Valle, pasado por Aorxapa, para llegar directamente a Sígsig.

Existen también una serie de indicios de caminos secundarios que atraviesan de norte a sur la región cañari. En la parte oriental, la existencia de ruinas incaicas evidencia este camino que a lo largo de la cumbre divisoria de aguas entre las cuencas de los ríos Cañar, Paute y Gualaceo, hasta llegar al Sígsig, en donde al alcanzar la cabecera del río Santa Bárbara tomaría este camino las líneas de las cumbres de la cordillera oriental en dirección sur-oeste, para unirse probablemente al Cápac Ñan. (BSG) – (Intercultural) (Tomado del libro: Guapondelik, Tumipamba, Cuenca, del autor Alfredo Lozano Castro)