Infraestructura vial y sistema de comunicaciones en la época de los Incas.

En cuanto a la red vial, Alfredo Lozano Castro, investigador, señala que sin lugar a dudas, el Cápac Ñan representa una de las obras de mayor envergadura ejecutada por los inkakuna.

La implementación de este sistema vial como es el Cápac Ñan, según la historia, modificó sustancialmente la organización territorial interandina; el camino atravesaba de norte a sur, toda la región del Tawantinsuyu, conectándose con ramificaciones este – oeste y otras veces con tramos paralelos construidos según las necesidades y condiciones geográficas.

Las vía reales llamadas también Jahua – Ñan y Uru Ñan, por ser una alta y otra baja, atravesaban de norte a sur la Región Interandina; la baja se dirigía en parte por el callejón de las dos grandes cordilleras y en parte por las llanuras y costas bajas del mar, por lo cual era más prolongada.

La alta, que era la más breve y corta, se dirigía por encima de los montes de las mismas cordilleras; según Francisco de Gomara, citado por el padre Juan de Velasco, tenía algunas características.

“Lo que iba por la llanura estaba murada (de muro) por ambos lados, y era ancha, con fosas de agua y árboles plantados llamados molle. La que iba por los montes era la misma anchura, que era de 25 pies, cortada por las piedras vivas y fabricadas de piel y cal: porque cortaban los montes o levantaban los valles por igualar la vía”.

Sobre la extensa infraestructura vial, la administración inca estructuró un sistema de comunicaciones que posibilitaba el flujo de información a través del servicio de postas realizado por los chasquis, situado a lo largo de la red de caminos y cubriendo con sus movilizaciones todo el camino.

Las versiones de los cronistas en los que basa su investigación Lozano Castro dicen: “Tenían hechos los incas dos caminos reales que tomaban todo el largo del reino desde la provincia de Quito hasta el reino de Chile, que son 900 leguas, el uno por los llanos y costas de la mar; y el otro la tierra adentro por las provincias de la Sierra, desviado de la costa por unas partes, 30 leguas y por otras 50 o 60 más o menos, según la disposición de la tierra. Fuera de estos caminos, habían en diferentes partes otros cuatro o seis atravesados, de un lado al otro, del que cortaban los dos sobredichos…”.

La construcción de los tambos
Por otra parte, de tramo en tramo, cada fin de jornada o viaje se construyeron tampus, o tambos, depósitos que servían para descansar y aprovisionar de alimentos y vituallas a los viajeros. Dichos establecimientos según su jerarquía, estaban atendidos por los pueblos cercanos de la región, por donde pasaba el camino.

En la cabeza provincial o pueblos principales, donde habían gobernadores, existían depósitos de alimentos, ropa y otras cosas necesarias, producto de la recolección de bienes generados por las tierras designados para el efecto. Los depósitos eran de la misma extensión y figura que los tambos, sin más diferencia que los diversos destinos de las grandes casas en contorno de la cancha.

Los tambos y depósitos emplazados en el camino de forma sistemática, a distancias proporcionales, tenían en el módulo de la cruz cuadrada, el patrón de medidas que determinaban su ubicación correspondiente, e incluso el diseño de los espacios arquitectónicos.

La forma que presentan los tambos en general, es cuadrada, cerrando una gran cancha, que tenía una pequeña torre en el medio; el contorno lo ocupaban varios caserones inmensos, de fábrica ordinaria y capaz de alojar a más de un centenar de personas.

De acuerdo con esta información desde Tumipamba, cabecera provincial de la región Cañaro, se pueden reconstruir los caminos que se dirigían a los cuatro suyus de la provincia. Dichos caminos eran: al noreste el camino que sale por Déleg y se dirige a Hatun Cañar. Al noroeste, el camino que pasaba por Sayausí y se dirige al Puerto de Bola.

Al sureste, el camino que pasa por El Valle y va hacia el Sígsig. Al suroeste, el camino que sale hacia Cumbe y se dirige a Saraguro. Los caminos que están en el eje noroeste y suroeste coinciden con la ruta del Cápac Ñan, que atraviesa toda la región hasta los confines del Chinchaysuyu.

La red vial desde el norte

Los vestigios de la red vial incaica se encuentran desde la parte norte, en el camino que viene de Achupallas, en un punto denominado Cuchisayana, el sitio está conectado con el Cápac Ñan, a través de un ramal.

Al lado oriental del camino, junto a unas apachitas (montículo de piedras en forma cónica), existe un conjunto de dos estructuras rectangulares con un pequeño patio o corral delantero que se asemejan a las viviendas de los chasquis, conocidas como chasquiwasi, más adelante, el camino cruza una quebrada, en donde se aprecian los muros de un pequeño puente.

A partir de ese punto, el camino asciende transversalmente en dirección suroeste hasta llegar al tambo de Culebrillas, cuyas ruinas se encuentran en una pequeña meseta a media altura de la ladera que domina por el sur la laguna de Culebrillas.

Los vestigios presentan un conjunto de estructuras de clara fabricación incaica, constan de una gran callanca, una pequeña cancha de tres habitaciones y un palio cerrado. Existe también un gran conjunto de hileras de almacenes cuadrados, separados por estrechos pasillos, y una gran estructura rectangular con divisiones internas no muy apreciables, que parece eran habitaciones; por último, se divisa un gran edificio rectangular aislado, un posible corral y otras estructuras menores.

A poco de partir al tambo anterior, el camino incaico tuerce al sur, cruzando los llanos del Puyal, en donde hay un pequeño refugio, más adelante está un chasquiwasi. Luego el camino desciende del páramo hacia el valle del Cañar, en donde se dividen en dos ramales.

El un camino se dirige hacia Ingapirca, importante centro religioso y administrativo del hatun Cañar. El otro ramal cruza el Tambo de Cañar, continuando en dirección suroeste, una vez que ambos ramales se han juntado, luego de atravesar el río cañar, y los cerros de Buerán e Inganilla, desciende en línea recta hacia el río Burgay, sector donde existen unas ruinas pocas visibles del tambo que existió en esta zona.

Luego de remontar la ladera opuesta del valle del río Burgay, el camino sigue hacia el sur pasando por Déleg, hasta llegar a la baja cordillera que cierra por el norte el valle de Cuenca, alcanzando esta ciudad.

Los tres ramales del sur

Antes de llegar a ella, los investigadores suponen que el camino se dividió en tres ramales: la calzada que entra a la cancha principal de la antigua ciudad, lugar de convergencia e intersección, desde donde parten los cuatro caminos en dirección a los cuatro suyus.

Segundo, la calzada que ciñendo el límite este, del centro sagrado de Tumipamba, llega al tambo de fin de jornada o viaje, situado en Pumapungo (conocido como la puerta del Puma). Tercero y último, el camino que bordea el limite noroeste de Tumipamba, por donde están los depósitos, o collcas, y que conectan el camino que viene del Chinchaysuyu, con aquel que sale en dirección oeste o Contisuyu, hacia el Puerto de Bola.

Las calzadas que vienen del norte o Chinchaysuyu, se unen nuevamente en Pumapungo para dirigirse hacia el sur, atraviesan los ríos Tomebamba y Yanuncay, en este último río existen los restos de un puente incaico.

El camino remonta las escarpadas colinas que cierran el valle de Cuenca, siguiendo por el alto de las lomas que separan el río Tarqui del correspondiente al Quingeo, hasta llegar al pie del cerro Gulashí, donde está el tambo de Mariviña.

Según las reseñas históricas de los cronistas, que indican el emplazamiento de los tambos, cada tres o cuatro y hasta cinco leguas incas, según el casco.

A continuación de eso, el camino tuerce hacia el sur y suroeste cruzando el río León y el actual pueblo de Nabón, hasta llegar al pueblo de Dumapara, que presenta una hilera de almacenes cuadrados adosados lateralmente, una gran callanca y una cancha con cuatro habitaciones rectangulares y patio cuadrada.

De aquí el camino, siguiendo la misma dirección penetra a la provincia de los Paltas y luego de atravesar el páramo de Carboncillo pasa por el tambillo de las Piedras. Antes de llegar al tambo de Villakmarca o Tambopamba, localizado a unos dos kilómetros al noroeste del pueblo de Paquisha, los vestigios de edificación que presenta, se parecen al plano general de Tambo Blanco. (BSG) – (Intercultural) (Tomado del libro: Guapondelik, Tumipamba, Cuenca, del autor Alfredo Lozano Castro)