Emplazamientos de los centros poblados en el incario

792

El producto de la acumulación histórica que experiencias prácticas, rituales y vivencia de cada comunidad que vivió en la época de los incas a lo largo del tiempo, con el aporte de los nuevos conocimientos y técnicas, lograron mejoras en los procesos de producción y cohesión social, cuyas huellas están reflejadas en la configuración de su hábitat.

En ese período de la historia de nuestra región, la primera organización territorial evolucionará a una organización radial concéntrica con la reconstrucción de Pumapungo o Tumipamba, en el primigenio centro cañari, y el emplazamiento de wacacuna, principalmente en Molleturo.

Esto se puede deducir por la ubicación de los principales centros ceremoniales, en las cuatro direcciones cardinales, a saber: Hatun Cañar, al norte; Cañaribamaba al sur; Molleturo, al oeste, y, Sígsig, al este.

Sin duda para este período de integración, la invención de nuevas técnicas agrícolas, como el cultivo de las terrazas, debió desempeñar un papel importante, para el emplazamiento de estos centros poblados, de carácter ritual – administrativo, cuya orientación estaba previamente determinada, buscando favorecer, las observaciones estelares, para las prácticas rituales; los sitios generalmente llanos o de relativa pendiente están cercanas a elevaciones, cerros, montañas.

En este punto de la historia, los investigadores anotan que, existen referentes que desde muy antiguo, las culturas ya sean pueblos o naciones, emplazadas en la región andina ecuatorial, utilizaban calendarios que fueron paulatinamente perfeccionados mediante, por ejemplo, la introducción de un día más en los años bisiestos, seguramente para obtener mejor precisión de los ciclos de lluvias y sequías.

También utilizaban construcciones orientadas a la salida o puesta solar en los principales eventos astronómicos, ya sean los solsticios o los equinoccios, como señal para comenzar las tareas agrícolas, rituales o festivas, lo cual tenía profundas implicaciones con el ordenamiento territorial.

Para determinar si un centro poblado, monumento o construcción tiene un sentido calendárico astronómico, tiene que encontrarse un vínculo entre su alineación espacial y el tránsito aparente del Sol, la Luna o las estrellas por la bóveda celeste. Es decir, la arquitectura tenía que guardar un orden con el cielo.

Las direcciones en el espacio tienen trascendencia universal; el Sol, la Luna y los planetas o constelaciones señalan direcciones relevantes a partir de puntos particulares en su trayectoria aparente en el horizonte local.

Estos puntos se reflejan sobre todo a las posiciones extremas del sol, que son los solsticios; de la Luna, que son las paradas mayores y menores; así como la posición media en la trayectoria solar que son los equinoccios y la posición alcanzada por el sol , en los días en los cuales éste alcanza el cenit.

Las alineaciones de los astros

Mediante las técnicas de la arqueoastronomía se puede observar, medir y cuantificar las alineaciones entre los astros y los monumentos antiguos en tales días; ya sean solsticios, paradas mayores y menores, equinoccios, para así determinar el tipo de relación que existe entre unos y otros.

Para tal efecto el registro del movimiento regular de los astros, a través de observar como un astro determinado, sale detrás del horizonte, recorre una trayectoria en el cielo y se oculta otra vez detrás del horizonte es una observación básica donde el horizonte local sirve de referencia física.

En este tipo de observación , el sistema de coordenadas utilizadas es el eje terrestre de la salida del sol, cuya proyección hacia el espacio forma una línea imaginaria llamada ecuador celeste, delimitando la esfera celeste en dos hemisferios celestes: el boreal y el austral.

De la misma manera, los investigadores señalan que se puede definir, los polos celestes continuación del eje terrestre hacia el espacio. Estos puntos imaginarios son los centros de rotación de la bóveda celeste durante la noche, sirviendo de referencias para las orientaciones estelares y registros de fenómenos análogos.

Por otra parte, la investigación arqueoastronómica establece la correspondencia entre diversos asentamientos a través de los ejes de orientación astronómica, pudiendo comprobar que existe un eje de alineación norte-sur macro territorial, desde Quito hasta Guancabamba, pasando por Liripamba, Cañar, Cuenca y Loja.

En cada centro poblado a partir del punto de cruce de las coordenadas norte-sur y este-oeste, trazando los ejes que señalan los equinoccios y solsticios, aparecen importantes hitos geográficos que permiten especular, que su ubicación responde a una premeditada ordenación.

En el caso de Cuenca, antigua Tumipamba, los ejes en dirección este-oeste, en los equinoccios de marzo y septiembre, señalan los sitios de Limón Indanza e Isla Puná, respectivamente. En dirección sureste-suroeste, en el solsticio de diciembre, los hitos de referencia son: San Jacinto de Wakambis y tendales, respectivamente.

En dirección noreste – noroeste, en el solsticio de junio, los hitos de referencia son Patuca y Chongón, respectivamente. Estos ejes de orientación, en mayor o menor medida, contienen evidencias que remiten a una organización espacial autóctona, que justificaría la presencia inca en la región ecuatorial.

Ordenación de cabeceras provinciales

En la época de las confederaciones y gobierno inca, los centros provinciales de carácter ceremonial, que fueron Quito y Tumipamba, estaban planificados con el fin de estructurar sus elementos físicos y sociales, en las respectivas trazas: geométrica -ritual y mítico-simbólica: la conjunción diaria resultante de extraordinarias características ideológicas y singular expresión inédita en las historias de las ciudades o centros similares.

Cada centro sagrado estaba suficientemente protegido por cerros y montañas, donde se localizaban las pacarinas, o pucaras, éste centro era atendido por las llactacuna próximas, situadas al rededor y donde residía la población permanente.

Por una parte las wacacuna estaban ubicadas de forma estratégica en consonancia con las lineas imaginarias del sistema ceque, llegando hasta los cerros más altos, que también hacían las veces de observatorios astronómicos.

La planificación de Tumipamba, igual que otras cabeceras provinciales instaladas por los amautacunas en la región del Chinchaysuyu, principalmente Huanuco Pamapa y Quito, seguían el modelo de la ciudad del Cusco.
Por ello se dice que se evidencian concepciones similares, tal es el caso de localización del Ushno, emplazamiento de templos, palacios y aposentos; y, la utilización de la geografía sagrada mediante el sistema del ceque. Existen testimonios, que describen la organización espacial de las cabeceras provinciales con un centro, y que se complementa con una zona de tipo administrativa y por último una zona de tipo residencial.

Frente a este tema, Alfredo castro toma uno de los escritos del padre Juan de Velasco, ese que dice: “…Cada una constaba de tres especies distintas de fábricas. Y de habitaciones, la primera que es siempre la del centro como una ciudadela defendida de fortaleza, constaba del magnífico palacio real, del templo del sol, con las habitaciones de los cuchipatas, o sacerdotes y demás ministros y guardias del mismo templo…”

Según lo expresado, la organización del espacio en las ciudades principales o cabeceras provinciales constarían de: un núcleo central, lugar en donde, al parecer, se situaban los templos de las distintas divinidades, siendo el lugar de residencia de los incacunas, sacerdotes y guardias de los mismos.
Aquí también se situaban las canchas dedicadas a la celebración de ritos y festividades alusivas al culto estelar.

Una zona administrativa, lugar de estancia de los kuracuna, los cuales eran encargados de cuidar las wacacuna o lugares sagrados, alrededor de éste estaban los cuarteles de los soldados; los cuales custodiaban las reservas de alimentos y armas y finalmente se encontraban los tambos reales o las hospederías donde se alojaban los pasajeros.

Por último la zona residencial ocupada por viviendas de la mayoría de la población a las afueras de la zona central. (BSG)-(Intercultural) (Tomado del libro: Guapondelik, Tumipamba, Cuenca, del autor Alfredo Lozano Castro)