“Nuestros abuelos decían que no talemos árboles, ahora toca hacerlo para tener mayor trabajo”

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Esa es la confesión de un sanador amazónico que revela parte de su mundo de ritualidad, de sanación, de cosas que los aplica en favor de su comunidad.
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León Fidel Andi es un taita, un shamán, un sanador de la Amazonía Ecuatoriana que se ha fijado como metas, difundir los saberes milenarios que tiene su cultura kichwa oriental.
Fidel es presidente del Consejo de Yachacs Runas Amazónicos del Ecuador, que el once de abril desarrollará el encuentro Hambi Minga, allá en su natal provincia del Napo. El encuentro será un espacio para exponer, como las comunidades aplican los saberes ancestrales en favor de la salud física y emocional de la gente.
El sabio es uno de los curanderos más famosos de su comarca. Sus conocimientos no son de ahora, nació con ese don. Desde niño empezó a cultivarse y a los 22 años decidió ejercer las tareas de sanador. “El saber se gana a lo largo del tiempo no es de la noche a la mañana”, replica.
Los sanadores de la Amazonía consideran al cuerpo como un templo, esto no significa que las culturas de esa parte del país ignoren los espacios rituales; más bien se caracterizan por disponer de lugares sagrados, templos propios donde descansan los chusas, conocidos también como buhíos. Allí, en esos espacios también rinden el tributo a sus divinidades.

Los elementos de los sanadores de esa parte del país son diversos: Piedras, caracoles, plantas, pedazos de maderas, semillas, todos esos son elementos de sanación. Muchas de las herramientas incluso se pasan de padres a hijos, tal como se pasan los conocimientos para preparar las medicinas.
“Lo que más se hereda es: cómo preparar las medicinas y cómo atender al paciente. Los mayores dan el camino, son una pequeña escuela que brinda las bases para que los jóvenes shamanes perfeccionen su trabajo conforme avanzan y experimenten en su accionar”, afirma Fidel.
Dentro del mundo de un shamán hay muchas cosas que conocer. Una de ellas son las limpias a las que someten los elementos empleados en la sanación. Para liberar de las malas vibras y éstas no pasen de una persona a otra emplean la planta de surupanga. Después de cada limpia, la piedra, el caracol y otros instrumentos se someten a purificación y quedan listas para otra limpia
“Conocer las propiedades de las plantas crecidas sin químicos y aplicar las propiedades de ellas, posibilita curar el cuerpo, las arterias; ellas dan las defensas que necesitamos y alargan la vida. Las plantas proporcionan alimentación sana por eso los mayores vivían más de cien años”, esa es la versión de Fidel Andi en la entrevista sobre los saberes de su cultura.

¿Las nuevas formas de vida han hecho que pueblos cazadores y recolectores se conviertan en pueblos de cultivadores?
Efectivamente, como cultivadores y seres sedentarios. Pero también nos hemos vuelto comerciantes. Hoy en día sin el comercio, el negocio y el dinero no se es nadie; antes teníamos las chacras y el pan del día, eso era suficiente, no teníamos que salir a otras partes para tener más cosas o para el aprendizaje o educación. Ahora sin dinero no puede estudiar y sino estudia no es nadie. Así empezó el mundo de negocios que está acabando con la selva que tenemos. Nuestros abuelos decían que no talemos árboles, ahora toca hacerlo para tener mayor trabajo.

¿La espiritualidad de las nuevas generaciones ha cambiado. La gente se ha vuelto codiciosa?
Bastantísimo. Se acaba la energía del campo, se está acabando nuestra farmacia. Hoy entran las grandes empresas transnacionales como las mineras, petroleras, madereras. Ellas están acabando nuestra energía. Cuando queremos proteger la naturaleza, ya es difícil.

¿Los jóvenes han cambiado la convicción nativa por la visión colonizadora mestiza?
Así es. Llegaron las ideas de la colonización que dicen cómo explotar, cómo trabajar. Ellos nos dicen que hay que sembrar pero ya no como sabemos nosotros y como tiene que nacer. Ahora se trasplanta y cuando a la planta se lleva de un lugar a otro su energía baja. Eso se ha palpado, porque una planta de la selva no crece en la chacra, ella quiere estar en su mundo, con la energía de la convivencia natural.

Así como las plantas, aves, animales tienen importancia en la sanación, ¿Cuál es el papel de las rocas, de las piedras?
Las rocas para nosotros son un ser vivo. La piedra nos llama, ella nos dice, yo te puedo ayudar. Esa piedra a veces llora como un niño, como un gato, silba y a través de éso nos llama y nos acercamos porque es un ser viviente. En el momento que aparece esa piedra nos entrega sus saberes. Por lo menos a cinco mil metros a la redonda de donde se saca la piedra nosotros percibimos su presencia. La piedra shamánica es -como dijo un científico- el disco duro de las computadoras. No importa el tamaño, las piedras están vivas y muchas veces cuando están perseguidas ellas salen, se alimentan, se desaparecen y llegan a la madrugada. Esa es la realidad de nuestra convivencia.

¿Cuál es la relación de los shamanes amazónicos con el agua: ríos, cascadas, lagunas?
Eso es energía. Para nosotros la cascada, los ríos y lagunas son energía, un ser como la mujer. Para un hombre, la energía del agua siempre será femenina; mientras para una mujer será como un hombre. Nosotros en el transcurso que aprendemos a caminar en la selva nos contactamos, ahí se nos presenta una mujer (la energía) que es sabia. También puede salir una anaconda que se transforma en una mujer, todo eso es la energía que nos acompaña y nos da fuerza y nosotros sabemos como le tenemos que tratar.

¿Ustedes van a las cascadas a conversar y coquetear con ellas como en la dualidad hombre mujer y viceversa?
Porque no. Ese es el diario vivir. Cuando necesitamos vamos a tener ese diálogo con ellas. Lo mismo hacemos con las cuevas, los árboles, tenemos una convivencia con ellos.

¿Con el viento, el taita huayra, cómo es la conexión?
El aire, el viento es una energía poderosa. Por el aire vivimos todos los seres vivos en la tierra y tenemos una conexión que ha marcado la relación con los seres vivientes. En mi ritual, a lo mejor el primer canto del ícaro viene con el canto del viento, del aire. Después de él vendrá el canto del agua, de la tierra, de los animales; así se va aprendiendo del convivir en la naturaleza.

¿Qué es el ícaro?
Es el ritual que nosotros hacemos, donde le pedimos a la madre naturaleza -quien nos ha enseñado lo que nos enseñaron los maestros- que nos de el canto, la energía, todo eso que depositamos en el canto que hacemos cuando traspasamos energía a otra persona.

¿El viento que sopla de los cuatro puntos cardinales carga su energía dependiendo de donde proviene?
Perfectamente, primero venimos de norte a sur, de este a oeste, luego de sur al norte de oeste al este; así se logra una sanación completa de la persona. Si le cogemos solo de dos puntos, otra parte del espíritu quedará con mala energía, poseído. Por eso el viento viene desde arriba, desde el sol y nosotros lo hacemos desde la cabeza, eso energetiza el cuerpo, sale, y al juntarse con los vientos que llegan desde los cuatro polos arrean todo lo malo, lo negativo, queda lo positivo que fortalece a la persona.

¿Son iguales los vientos de la noche, de la madrugada, del medio día, del atardecer, o hay que identificar esos secretos del huayra?
Nosotros recomendamos salir en la mañana. Pero también sabemos que cierto paciente no debe salir en las tardes, no tienen que caminar ni ir a los ríos, se prohíbe la salida en las tardes, porque en la mayoría de veces hay mala energía. Lo recomendable es recibir el viento de la mañana, no de la tarde, a no ser que tenga una buena protección.

En cuanto al fuego, ¿Cuál es la relación de conexión con el sol, con las estrellas?
El fuego tiene relación con el sol y con el ucu pacha (el espíritu que habita bajo la tierra). Toda la maldad que está en la atmósfera se lleva el viento a donde tiene que ser quemado; entonces el fuego hace eso, quema las malas energías y nosotros tenemos que mandar esas malas energías con el viento que la arrasa. Por eso es necesario el fuego. Además, el fuego ayuda, nos defiende de tantos males que pueden llegar.

¿Cuáles son las energías que da el fuego?
Primero da calor, si hay calor hay vida, nadie vive congelado. Una de las armonías de la convivencia es el calor, éste se conecta con el aire porque tiene la facilidad de transportarlo de un lugar a otro. El fuego es un canal, una vía para tener una comunicación con otros elementos de la naturaleza.

¿Cuál es el proceso ritual que se aprende con todos los elementos?
Eso se aprende desde temprana edad. Se transmite de padres a hijos, de la madre desde el vientre. Hay gente que nace con el don de sanar y eso se ve conforme pasa el tiempo. En el transcurso de unos cuatro o cinco años de observar y aprender, el nuevo shaman ya va energetizando, aprende a comunicarse con la planta y los demás elementos. A eso se suma lo que asimilará de otros abuelos que enseñan desde tempranas edades. Desde los ocho o diez años, un shamán ya puede empezar a practicar en la casa.

¿Cómo son los rituales; hay unos más íntimos y otros abiertos a todos?
Las ritualidades dependen del tiempo y dónde se encuentro el taita, sabio o shamán. Sobre la chacana, la ritualidad significa la unión de muchas culturas. Pero también hay ritualidades internas, sólo para cargar la energía que necesitamos de la naturaleza. Hay otras ritualidades que se hacen con las personas que están negativas, ahí se necesitan pocas personas para la ritualidad. (BSG)-(Intercultural)