El retro-futuro intercultural en la obra de Noe Mayorga.

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Varios lenguajes se fusionan en el trabajo que tiene como base la investigación histórica en las culturas precolombinas, y la fusión con elementos de la contemporaneidad. Una fusión entre la ficción y la realidad.
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Dos aspectos como punto de partida para la muestra de Noé Mayorga: la ciencia ficción especulativa y la cosmovivencia andina. Juntas dan forma a “Estilo Khipunk”, exposición de obras que fusiona bases históricas a través de algunos elementos de las culturas ancestrales, (quipas por ejemplo), con materiales contemporáneos (partes de máquinas) y se muestran en el museo Manuel Agustín Landívar.

Cuando Noé haba de la estructura de su trabajo dice: “Esta obra viene y es una derivación del estilo Steamnpunk, teorías que se basan en probabilidades; es decir, en la ficción especulativa; pero su tendencia a incorporar elementos fantásticos y el carácter más desenfadado y utópico de sus tramas lo alejan tanto del dieselpunk como del cyberpunk, que son otros géneros.

Lo cierto es que el steampunk está como parte del eje filosófico que mueve a la obra y al que lo denomina “retrofuturismo” que, a su decir, es el retroceder para entender el futuro, a través de una muestra multidisciplinar que abre espacios para las derivas.

Cómo nace la obra.
Fusionar estéticamente todos los componentes, parte de la justificación del trabajo y de la forma como se unen en una misma obra, los elementos del steampunk con los elementos ancestrales del Abya Yala (el orbe, todo lo que rodea nuestro universo), todo eso requiere de una base fundamental, que en este caso es la potencialización de todas las ancestralidades andinas, experimentando con el manejo de nuevos imaginarios, ficciones y tecnologías en el continente: Kipu 0 nudo, Punk = danza. Una danza con nudos que orienta, decoloniza y activa el pensamiento andino del nuevo indígena.

La muestra es un verdadero indague a la interculturalidad, muy de moda en este tiempo. El artista escarba en aspectos históricos que resaltan la identidad de algunos pueblos, cimentándose en ella busca proponer y lograr la fusión de elementos.

Varios lenguajes iconográficos confluyen en la propuesta: la fotografía, la escultura, la instalación, las síntesis históricas; ellas juntas forman un mensaje total.

Dos salas para adentrarse en la visión de creación que tiene Mayorga, artista del cantón Mocha, Tungurahua, que para armar esta miscelánea de lenguajes, arranca de algo tan vernáculo e identitario como son las fiestas de las Octavas de Mocha, en junio, y de los murales que se encuentran en la Villa Imelda, una casa patrimonial de estilo republicano, que encierra un montón de enigmas en cada uno de los gráficos plasmados en las paredes.

El testimonio de Noé dice: “Todo empezó cuando fui a Mocha hace algunos años, a rescatar una fiesta ancestral que llevaba 50 años dormida. Fui a mi pueblo como restaurador de obras de arte, en la investigación comencé a encontrar una serie de cosas curiosas. Cuando estuve en Mocha vi el puñalica -que en idioma panzaleo-cosanga significa adoratorio de Dios- y que consta en los textos de Cieza de León, donde especifica que a Mocha se la conoce como el adoratorio de los dioses”.

En efecto, esas runas, no eran símbolos católicos, sus formas se relacionaban con las firmas de masonería. Cuando realizaron las lecturas de la simbología allí impregnada, los conocedores se dieron con la Villa Imelda, y eso, porque Imelda, significa la mujer brazos fuertes que habla con Dios.

Villa Imelda es una casa que encierra muchos enigmas, especialmente en la iconografía de sus murales grandes murales llenos de color.

Una de esas obras titula “La madre patria”, donde se representa a la patria como una mujer republicana que luce un sombrero pruciano, elemento no muy común en nuestra cultura. Además, esta mujer saluda con su mano apuntando al sol, ese signo sin dudda responde a la cosmovisión andina.

Los murales son muchos. Hay imágenes de Eloy Alfaro, Gabriel García Moreno y personajes mundiales como Napoleón Bonaparte, entre otros. Son murales de autores anónimos, cuyos trazos tienen múltiples carcaterísticas pero las que llaman la atención son los símbolos. Ángeles con escafandras, querubines con gorros masones, una diosa reptiliana, figuras de cilindros, imágenes del paraíso, donde la serpiente ofrece a la mujer una granada, no la manzana como relatan los pasajes bíblicos.

La fusión e materiales, de épocas
A partir de esas imágenes surge la otra parte de la creación de Noé Mayorga que involucra varias obras, empezando con, “La vida es vapor. La máquina de posibilidades”, propuesta trabajada en vidrio y metal.

Una obra que tiene como referente de imagen el cuadro de Rafael Troya, donde se mira al Cotopaxi, Tunguragha y Reventador erupcionando, y al fondo el Cariguayrazo, Chimborazo y Altar. Con ella enseña que al inicio de la era republicana hubo la erupción de los tres volcanes y, casi 200 años después, la actividad volcánica vuelve a sentirse. “La vida es vapor” es como el subtítulo del trabajo artístico, en el que Noé hace referencia al poema de César Dávila Andrade.

Esa obra es solo una parte de la gran propuesta que contiene además otros trabajos hechos con elementos reciclados, relacionado así la utilización de los metales con elementos andinos. Producto de estas ideas están quipas o conchas a las que se les incorpora partes de metales que pertenecieron a máquinas.

Con esas mezclas, el artista logra lo que denomina como “teletransportadores interdimensionales de tecnología aún no precisada dispositivos khipunk, instrumental cosmogónico”. Con esta muestra, se plantea que estas máquinas se comunican a nivel cosmogónico, ya que se incrusta elementos de la época victoriana de la revolución industrial y las formas ancestrales.

La incrustación de elementos de hoy crean un lenguaje contemporáneo, haciendo efectivo el eje de la tesis del artista, el retrofuturo, que no es más que retroceder para avanzar.

Otro de los elementos que reafirma la intención creativa de Mayorga y su indagación en el pasado y el futuro -desde el arte- es la presentación del quipu y la yupana. Leer las crónicas de Guamán Poma de Ayala, le permitieron ilustrar su intención comunicativa. Esos libros le dieron las dos claves de su trabajo: el quipu camayo, que era el conocedor de los quipus de los nudos y la yupana.

Estos quipus tienen relación del tejido con la yupana, porque en la yupana se hacen los cálculos ern donde todos tienen como base el sistema decimal, que en esta parte del mundo se registró muchos años antes que hicieran los griegos.

Hecho de cabuya; el kipu trabajado por Noé tienen 54 cartuchos (torzales o hilos colgados), pero dependiendo de lo que se quiera almacenar estos pueden cambiar, desde el tipo de nudo que tienen, la forma como se tuercen las hebras de la cabuya, hasta los colores y dimensiones de cada hebra, porque todo tienen un significado.

El kipu es blanco-hueso como la cabuya. Hay hebras en las cuales los primeros nudos o tejidos tienen colores, cada color significa algo, el verde puede ser almacenamiento de personas y alimentos. Los nudos representan el archivo numérico. En la historia esta era una forma estadística de llevar los datos de un Estado.

Más elementos del retro futuro
Un báculo de mago donde se trazan algunas runas conforma al exposición. Una de esas runas significa lo que viene del camino de la luz. Ese báculo, entre tantos gráficos, tiene el símbolo del mago, de las altas cumbres y de la sanación, de esa sanación nada física sino decolonial (que critica ese poder colonial). Entonces, la herida colonial que nos hicieron con el conocimiento que transmiten estos elementos, puede curar esta heridas. Lo interesante de esta muestra, es la mezcla de la estética y toda la onda del steampunkcon los elementos andinos.

Hay otros objetos que componen la muestra y cada uno de ellos es un contenedor de mensajes que oscilan entre la historia y el futuro, teniendo como un fugaz momento al presente. Así, bajo una vitrina se ven un sombrero chibuleo sobre un poncho cañari. Sobre estos elementos reposa un dispositivo que se utilizan para medir la intensidad de la visión del ser humano.

“Aproximadamente en 1920, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, uniformó con camisas blancas y pantalón blanco, a casi todos los indígenas del mundo. Eso no es parte de la ancestralidad sino del uniforme que les otorgaron. Lo que nuestro planteamiento propone es enseñar como los elementos que vemos ahora en los indígenas no son puros, y hay que tener mucho cuidado cuando hablamos de ancestralidad”, afirma ella rtista.

La originalidad y la visión para navegar entre el pasado y el futuro son las líneas que conducen la obra de Mayorga, propuesta que contiene instalaciones que enseñan, como las culturas precolombinas descifraban los comportamientos del cosmos, de las estrellas, no precisamente mirando al cielo sino reflejando ese cosmos en fuentes de agua. (BSG)-(intercultural).